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Para que nunca dejen de sonreír

Para que nunca dejen de sonreír

Estudiantes y docentes del único Magíster en Odontogeriatría de Latinoamérica, realizan atenciones gratuitas y domiciliarias a un grupo de adultos mayores en Talca. Este es el segundo año de trabajo y los resultados ya están a la vista, aseguran los expertos.

Como cada viernes los pacientes del ex Hospicio de Talca viven un día muy especial. La alegría y compromiso de un gran equipo de profesionales se instala en una de las salas de la casa. En cosa de minutos arman los sillones odontológicos, se ponen sus guantes y mascarillas, y prenden sus equipos. Están listos y dispuestos para entregar mucho más que atenciones de salud bucal a las casi 50 personas de la tercera edad que pasan sus días en este lugar.
Son los docentes y alumnos del Magíster en Odontogeriatría de la Universidad de Talca, único en su tipo no solo en Chile, sino en toda Latinoamérica. Soraya León es su directora y explica que esta disciplina de la odontología se preocupa del tratamiento de personas mayores que tienen problemas de fragilidad o algún grado de dependencia, “como es el único, vienen de todas partes a estudiar al sur de Chile, a Talca. Es una forma de descentralizar la educación del país”, resalta.
Comenzaron a impartirlo en 2016. María Fernanda Muñoz llegó desde Costa Rica, “siempre durante mi pregrado me gustó mucho trabajar con adultos mayores, entonces una vez que me gradué empecé a buscar dónde podía estudiar algo relacionado y mi búsqueda me llevó a Talca”. Y agrega, “en mi país, no hay especialistas en odontogeriatría, solamente una, entonces vi que había una falencia muy grande”, asegura la profesional.
Soraya es la líder del equipo, la acompaña Daniel Bravo, también docente, y cuatro alumnas del magíster. Irradian vocación, la misma que se ha ganado la confianza de los pacientes. Óscar Parada es uno de ellos, “es muy lindo acordarse de las personas de la tercera edad del hospital, es algo que antes no se hacía. Es novedoso, bonito, y todos hemos estado de alguna manera recibiendo los beneficios de la salud dental”, agradece sin temor a sonreír. Y agrega, “son muy profesionales, trabajan con mucho amor por la gente, son cariñosos y en los tiempos que hoy estamos se ve poco amor”.
Ya se conocen y se reconocen. Las atenciones y sus resultados han sido exitosos. Y es que aquí la intervención es completa. Todo comienza con educación. Los profesionales Utalinos se han encargado de entregar importantes consejos a los adultos mayores y al equipo multidisciplinario que trabaja aquí, “resolvieron todas nuestras dudas, nos explicaron sobre las patologías de la salud oral de los pacientes, nos capacitaron sobre los cuidados, las enfermedades, el uso de prótesis, cómo lavar la boca, conceptos súper básicos que para nosotros marcaron mucho la diferencia”, explica Valeria Follador, enfermera y jefa (s) de este lugar, el Servicio de Larga Estadía del Adulto Mayor del Hospital Regional de Talca.

Un trabajo vital

La salud bucal impacta en todas las esferas del ser humano, ya sea en el ámbito social, sicológico y sistémico, sostiene Soraya León. “El hecho de no tener dientes o tener un aparato protésico que se suelte, hace que la gente no salga de su casa, no conviva, no tenga vida social, entonces la autoestima obviamente baja, eso va asociado a la soledad, a la depresión”. Y no es lo único que afecta, “el no tener buenos dientes también impacta en cómo nos alimentamos y eso influye en la nutrición”, explica. La académica además alerta que las enfermedades de las encías pueden resultar graves, “si tienen muchos microorganismos en la boca, se los tragan y se van a las vías respiratorias, entonces haciendo estas higienizaciones, limpiando la boca, obviamente baja la carga bacteriana y el riesgo de tener enfermedades respiratorias, como la neumonía por aspiración, que es una de las principales causas de muerte en las personas con dependencia, baja”. De ahí la importancia de la educación, León insiste “una de las maniobras para disminuir el riesgo de muerte es la higiene de la boca”.
Las atenciones en este recinto ya están en su segundo año, “para nosotros fue un agrado recibirlos, porque la situación de la salud oral de todos los pacientes que tenemos aquí, era súper precaria por el acceso, por la dificultad de movilización, llevarlos al hospital a que hagan sus controles. Así que para nosotros fue un gran alivio, y un beneficio directo para todos los usuarios”, destaca Valeria Follador.
La enfermera insiste que el cambio más significativo se ha evidenciado en la disminución de patologías respiratorias, llegando a cero en lo que va de año, “antes eran 6 pacientes más o menos por invierno, eso significaba un alto gasto de medicamentos, antibióticos, recurso humano porque teníamos que destinar un técnico en enfermería para la campaña de invierno, para todos los cuidados, mascarillas, oxígeno”. Beneficios que agradecen y reconocen, “definitivamente cambió la vida, porque ya no tienen ningún malestar, mejoró la calidad de vida de todos los pacientes, tenemos menos incidencia de infecciones respiratorias, están felices ellos, no tienen lesiones, no tienen quejas, molestias de la parte bucal”, detalla la encargada del recinto.

Tratamiento no invasivo

Las caries que aparecen en la raíz de los dientes, es una de las enfermedades más prevalentes en las personas mayores, asegura Soraya León, “normalmente el tratamiento es ir al dentista y hacerse una obturación, pero el sistema público no puede proveerlo en mucha cantidad porque tiene un alto costo”, explica. Esta realidad la motivó a buscar otra solución para sus pacientes, una que fuera más accesible y menos invasiva, “la innovación que hicimos es que pastas dentales que normalmente uno piensa que son para prevenir las caries, también pueden ser usadas para tratarlas. En esa etapa no está involucrado un dentista, es el propio paciente quien hace su tratamiento, solamente cepillándose los dientes”, detalla la docente.
La investigación se extendió por dos años y evaluó pastas de dientes que tienen alta concentración de flúor (5 mil partes por millón) las cuales son indicadas para este tipo de población, no para niños. “Deben ser usadas dos veces al día, en la mañana y en la noche, en una cantidad reducida, que es el tamaño de una arveja y al final del cepillado las personas idealmente no deben enjuagarse la boca, sino que solo escupir y botar el excedente, de forma que el flúor actúe tópicamente sobre los dientes”, comenta.
El protocolo de investigación dio muy buenos resultados según manifiesta León, “nosotros hicimos un ensayo con personas, donde probamos la pasta convencional frente a esta de alta concentración y a los dos años vimos que la incidencia disminuyó enormemente. Lo mismo pasó con las lesiones, de estar activas, se inactivaron, por lo tanto fueron efectivas frente al tratamiento”.
Y los reconocimientos no tardaron en llegar. Con esta innovación ganaron un premio mundial de investigación en el área odontogeriátrica. “Es el congreso más importante que se realiza todos los años, y fue Chile quien ganó, la Universidad de Talca con estas terapias no invasivas para esta enfermad tan prevalente”, destaca Soraya León.