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El tomate puede prevenir enfermedades cardiovasculares

El tomate puede prevenir enfermedades cardiovasculares

Este tipo de patologías, según especialistas, ha aumentado debido al envejecimiento de la población y a malos hábitos. Un diagnóstico que podría mejorar tras una investigación que comprobó que el residuo de este alimento tiene efectos positivos para las personas.

De acuerdo a datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) las enfermedades cardiovasculares representan el 30% de las defunciones mundiales, patologías que tienen mayor incidencia en los adultos mayores ya que la edad es un factor de riesgo importante.
Estas enfermedades que afectan el corazón y los vasos sanguíneos se dividen en tres categorías: cardiovasculares, de la esfera vascular periférica y cerebrovasculares.
El Maule no está ajeno a esta realidad. René Meza, neurólogo y académico de la Universidad de Talca, explica que la Región tiene altos índices de enfermedades cerebrovasculares, “esto se podría deber a factores dietéticos, pero no se sabe con certeza por qué la prevalencia es mayor en esta zona”.
Señala además, que un 25% de las personas que padecen un accidente cerebrovascular fallecen y muchos quedan con secuelas severas. A juicio del doctor Meza, la calidad de vida se ha visto afectada durante el último tiempo ya que existe disponibilidad de comida con alta densidad calórica y de fácil acceso para la población. “Cuesta incorporar cambios, es necesario educar desde temprana edad para mejorar las condiciones de salud. La forma en la que nos alimentamos tiene repercusiones posteriormente”, advierte.
Pero estas cifras negativas se pueden revertir, estudios epidemiológicos han demostrado que una dieta saludable sirve como protector cardiovascular, por lo tanto, cambiar hábitos alimenticios resulta clave para evitar este tipo de riesgos.

La tomasa como prevención

Se estima que el Maule concentra poco más del 60% de la producción de tomate industrial, entonces ¿es posible que una de las hortalizas que más se da en la zona pudiera combatir este tipo de patologías? La respuesta la tiene una investigación realizada por la Universidad de Talca y el Centro de Estudios en Alimentos Procesados (CEAP) que comprobó que la tomasa -proceso industrial del tomate- ayuda efectivamente a prevenir enfermedades cardiovasculares. “Empezamos a buscar en la Dieta Mediterránea, rica en frutas y hortalizas, elementos naturales que actuaran como cardioaspirina pero en menor nivel” comenta Iván Palomo, director del Centro de Investigación en Trombosis de la Universidad de Talca.
Asimismo, señala “sabíamos que las personas que consumen alimentos de esta dieta tienen menos probabilidades de tener infartos”, y buscando extractos de frutas y hortalizas que disminuyeran la función plaquetaria, se encontró que algunas (entre otras el tomate) inhibían hasta 30% dicha actividad, “escogimos el tomate porque acá se procesa en gran cantidad”, detalla el académico.
La tomasa es aproximadamente el 5% del tomate procesado, compuesto de la piel, pulpa y las semillas. “Este residuo que se pierde o se utiliza como alimento animal tiene propiedades antitrombóticas y antiagregante plaquetario. Ahora buscamos darle un valor agregado”, adelanta Palomo.
El siguiente paso de la investigación es transformar la tomasa seca en harina e incorporarla en matrices alimentarias. “Estamos buscando empresas que puedan hacer pan, queques o incluso tortas con esta harina para que consuma la población”.
Con eso, explica el investigador, podríamos ayudar a disminuir las enfermedades cardiovasculares, pero advierte que la principal prevención y más importante, se logra mediante tres acciones: no fumar, hacer actividad física y comer de manera saludable.
Se trata de un informe que ha generado interés en la comunidad, Patricio Maragaño, cardiólogo y Jefe de la Unidad de Hemodinamia del Hospital Regional de Talca, destaca que este tipo de estudios son importantes porque apuntan al desarrollo de estrategias de prevención masiva, “se valora mucho sobre todo si es de origen natural”.
El especialista detalla que en Chile, “se producen 8 mil muertes al año por estas patologías y en la Región, anualmente se atienden a 300 nuevos pacientes que presentan infarto agudo al miocardio”.
Datos que según el doctor Maragaño, van en aumento porque no existe un control eficiente de los factores de riesgo que contribuyen a desarrollar este tipo de patologías y que son principalmente cuatro: la diabetes, hipertensión, tabaquismo y el colesterol alto, “la población continúa fumando y sigue sin hacer ejercicio”, un hecho que dice, constituye un problema de salud pública. “Se consume una enorme cantidad de recursos en personas que se ven dañadas, cada año hacemos más exámenes y más tratamientos”, enfatiza.
De ahí la importancia de estudios como el de la tomasa que se convierte en una alternativa importante para enfrentar este tipo de enfermedades.

Centro Interdisciplinario en Envejecimiento

El aumento de personas mayores en Chile ha sido motivo de estudio en la Universidad de Talca. Durante seis años un equipo de académicos participó del Programa de Investigación de Excelencia Interdisciplinaria en Envejecimiento Saludable (PIEI-ES), iniciativa que incorporó cuatro grupos: Centro de Investigación en Trombosis, Grupo Odontogeriatría, Centro de Investigación en Células Madres y Neurociencias, Grupo Calidad de Vida, Bienestar y Pensionamiento.
Actualmente, en la Institución se trabaja en la formación del nuevo Centro Interdisciplinario en Envejecimiento (CIE), a esta propuesta se sumarán seis agrupaciones, además de las cuatro anteriores: Grupo Alimentos y Nutrición, Laboratorio Control Motor Humano, Grupo Educación y Ejercicio Físico, Centro de Geomática, Grupo Activleg y Grupo Ciencias de Decisión, todos ellos pertenecen a siete facultades de la Corporación: Facultad de Ingeniería, Facultad de Ciencias de la Salud, Facultad de Psicología, Facultad de Economía y Negocios, Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales, Facultad de Arquitectura, Música y Diseño y Facultad de Ciencias Forestales.
El proyecto pretende indagar interdisciplinariamente, a través de ciencia básica, ciencia aplicada e intervención clínica, el proceso de envejecimiento de la población.
Según la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), Chile es uno de los países considerados con “envejecimiento avanzado”, y se espera que para el 2025 tenga el índice de envejecimiento más alto de Latinoamérica.
El objetivo, es generar una red de colaboración internacional que permita formar capital humano avanzado en esta materia y desarrollar actividades de investigación que finalmente repercutan en la calidad de vida de los adultos mayores.