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El éxito de una carrera inesperada

El éxito de una carrera inesperada

No buscó la fama, pero su talento lo llevó por el camino de la interpretación musical. Un Utalino hoy se perfecciona con los mejores maestros del mundo y se presenta en los mismos escenarios que María Calas y Luciano Pavarotti.

Nunca soñó con ser cantante, menos con hacerlo en Italia. Comenzó en la música casi por azar y ahora se presenta en uno de los escenarios más importantes de la lírica mundial. El talento y esfuerzo han llevado a Ramiro Maturana a un éxito insospechado.
Creció en Talca y egresó de la carrera de Interpretación y Docencia Musical de la Universidad de Talca. Su inicio en la música fue en el colegio, cuando un amigo le recomendó entrar al grupo de coro para faltar a clases. Sin embargo, se encantó con este mundo y se inscribió en el Conservatorio de Música de la UTalca. Quería ser director coral, pero conoció a la profesora Carolina Robleros, quien descubrió su don y le abrió los ojos a una carrera como cantante lírico. “En el camino me empezó a gustar cantar, empecé a sentir que avanzaba con ella y ella me decía que le gustaba trabajar conmigo porque yo avanzaba de manera súper sistemática”, recuerda Ramiro.
Cuando egresó de la carrera emigró a Santiago, donde siguió su perfeccionamiento con el maestro Rodrigo Navarrete. Junto a él logro entrar a la Camerata Vocal de la Universidad de Chile y a la Orquesta Sinfónica del Teatro Municipal. Fue gracias a un grupo de compañeros que estaban postulando a la Academia La Scala, en Italia, que decidió aventurarse. El cantante recuerda que “éramos muchos, había gente que venía a audiciones de todas partes del mundo. Yo nunca en mi vida había escuchado tanta gente talentosa reunida en un mismo espacio”. Fue seleccionado y desde 2017 reside en Milán, donde participa del programa de perfeccionamiento para cantantes líricos.
A pesar de sentirse preparado musicalmente, reconoce que el estar en uno de los escenarios más reconocidos a nivel mundial produce una presión. “En el mundo de la lírica todo el mundo sabe que La Scala es La Scala y que ha pasado mucha historia por aquí, se ha estrenado mucha música, han pasado los cantantes más importantes por acá como María Calas, Pavarotti y Plácido Domingo”.
Con solo 29 años, el barítono siente que su carrera aún está comenzando y tiene un largo trayecto por delante. “Si bien, estos van a ser los años que probablemente más voy a recordar de mi vida artística, como uno de los pasos más importantes que he dado a nivel formativo, siento que recién está empezando”. Aunque el canto lírico nunca fue su sueño, agradece haber tenido a una maestra que lo guiara hacia esta carrera. “Cuando hay personas que se cruzan así en tu camino es hermoso. Mirar para atrás y darte cuenta que no tenías idea que podías hacer algo pero hubo una persona que lo vio y confió en ti, y en este caso fue Carolina”, asegura Ramiro.

Fotografía: Marco Brescia e Rudy Amisano © Teatro alla Scala

Talento y esfuerzo

La profesora de canto de la Escuela de Música de la Universidad de Talca, Carolina Robleros conoció a Ramiro en primer año de la carrera. “Era un chico súper estudioso y súper aplicado”, detalla. Sin embargo, al principio no fue fácil la relación. “Yo le daba indicaciones y me decía “no entiendo, yo era el mejor solista del coro”, ríe la docente.
En ese entonces Robleros ya notó que habían características que destacaban a Ramiro. “Tenía una voz interesante que se iba a desarrollar con el tiempo porque era un barítono muy jovencito, entró muy jovencito a la carrera y también me di cuenta que tenía una sensibilidad especial con respecto a la música y eso se notaba en su interpretación que era muy personal. Él comprendía la música, no era sólo cantar por cantar, por repetir notas”.
Pero no fue hasta más adelante que Ramiro se convenció que podía ser cantante lírico. En un principio quería ser director coral. “Como que él no lo esperaba. Le gustaba la música, le gustaba la dirección coral, le gustaba eso, la música en general. Pero no pensó que podía llegar a ser un gran cantante”, explica la docente, quien lo convenció de que este era su camino.
Hoy, al ver su éxito profesional en el extranjero, la profesora se emociona. “Siento un orgullo tremendo y mucha felicidad”. Todavía se mantienen en contacto y Ramiro aún le pide su opinión respecto al trabajo que realiza. Carolina espera poder disfrutar de su talento en vivo y en directo en noviembre, cuando el barítono se presente en la Región, la misma que lo vio nacer como artista.