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Formación cultural incide en sesgo profesional de la mujer

Formación cultural incide en sesgo profesional de la mujer

Marzo 12, 2018230Views

Una vez más, los resultados de la Prueba de Selección Universitaria (PSU) 2017, publicados en diciembre pasado, dejaron en evidencia una preocupante brecha de género. De los 151 alumnos que obtuvieron puntaje nacional, sólo 24 eran mujeres, pese a que ellas representaron el 53,2% del total de jóvenes que rindió el test. Un resultado que no es distinto respecto de los anteriores como demuestra el hecho que durante los últimos 10 años el número de féminas que obtuvo la máxima calificación apenas llega a 76.
La preocupación por esta tendencia fue expresada por la presidenta Michelle Bachelet durante el desayuno que comparte con los estudiantes que alcanzan este logro, oportunidad en que instó a analizar a fondo este problema con el fin de mejorar estos números.
Esta realidad no sólo ocurre en Chile, sino en gran parte de los países del mundo, donde existe una brecha significativa en las pruebas de matemáticas y ciencias, donde los hombres se quedan con la mayoría de los altos puntajes previo a su ingreso a la educación superior.

SESGO CULTURAL

Al reflexionar sobre estas cifras María San Cristóbal, académica de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Talca, a la cual también representa en la Mesa de Género e Inclusión convocada por el Ministerio del ramo, aseguró que tiene su origen en la representación cultural que se asignan en los roles de hombres y mujeres, lo cual inciden en el desempeño académico de pruebas como la PSU.
“Es una realidad que va más allá de las habilidades que tiene una persona por su género. Una de las grandes discusiones en el Ministerio es que hay muchos aspectos que se adquieren a nivel cultural; por ejemplo, a las niñas se les enseña desde pequeñas que deben ser buenas en temas del trato con los niños, o que deben saber expresarse bien y no decir groserías; mientras que un niño de quinto básico o de sexto básico, sí se les permite comunicarse con un lenguaje soez o vulgar entre hombres”, explicó.
“Entonces todas estas adquisiciones culturales se van imponiendo a lo largo de la vida desde que uno nace, desde decidir que el color rosado es para la hembra y el azul para el varón. Así que cuando terminan la enseñanza media, culturalmente le han inculcado al hombre que debe ser bueno en habilidades físicas, motrices y en cálculo; mientras que a la mujer, le enseñan que debe ser buena en letras, ser romántica y comportarse como una señorita. Por ahí inicia las preferencias de cada género y el desarrollo de sus habilidades”, agregó.
Según San Cristóbal, a partir de este esquema cultural los varones son preparados para estudiar carreras afines la ingeniería, ciencias y tecnología, mientras que las mujeres, son influenciadas por los estudios humanistas. Una realidad que a la larga conlleva a la desigualdad salarial entre los géneros, debido a que a las primeras se les suele vincular con mejores remuneraciones.

EDUCACIÓN SEXISTA

A través de clases grabadas con ayuda de videocámaras ocultas en el aula, los integrantes de la Mesa de Género e Inclusión del Ministerio de Educación, constataron que algunos docentes promueven una educación sexista al permitir, por ejemplo, que una alumna cambie su ejercicio de matemáticas por un dibujo libre.
“Entonces vemos que un docente no trabaja las temáticas de género en los estudiantes para que ellos tengan conciencia de ello, y además el profesional incurre en prácticas de discriminación por género, lo cual repercute en la formación de los estudiantes. En eso se centra la discusión”, relató la académica.
Sin embargo, hay un comportamiento sexista que también afecta a los hombres, como relató San Cristóbal, quien a través de la Superintendencia de Educación Parvularia conoció un caso ocurrido en la comuna de San Javier, donde directivos de un liceo técnico negaron el ingreso a un alumno que pretendía matricularse en Técnico en Educación Parvularia, carrera históricamente asociada con el sexo femenino.
“Una de las preguntas que debemos hacernos como sociedad es por qué debemos dar por sentado de que ciertas carreras pertenecen a géneros”, advirtió, tras lo cual observó que más allá de las diferencias biológicas “cognitivamente no es así porque tenemos los mismos procesos de percepción, memoria y lenguaje”.

FORMACIÓN INICIAL DOCENTE

Una de las debilidades que observa la académica es que las carreras de pedagogías en el país, no existen cursos especializados para abordar la temática de género, lo cual incide en que existan centros educativos segregados por sexo, currículos sesgados y evaluaciones con estereotipos de género acentuados.
Ante ello, tras reconocer la evidencia que da cuenta de una importante brecha de género en el sistema educativo, el Jefe Provincial de Educación de Linares, Jorge Tapia, dijo que si bien los resultados evidencian una importante brecha de género en el sistema educativo, en la última década se han ido observando algunos cambios.
“Desde hace 10 años los resultados PSU evidencian un desarrollo en las estadísticas del sexo femenino. Hoy día en las pruebas de lectura las mujeres tienen un resultado superior a los hombres. En el caso de las matemáticas, aunque las estadísticas sean bajas, ellas han progresado en su puntaje”, indicó.
No obstante, añadió que los resultados de las Notas de Enseñanza Media (NEM), muestran una realidad inversa a los resultados de la PSU, puesto que el puntaje promedio de los hombres (529) está por debajo del reflejado en las mujeres (559).
“Este problema es ancestral pero hemos cambiado de a poco los paradigmas. Nuestros profesores trabajan con una mayor convicción en mitigar la brecha de género, colocando a la mujer en el rol que le corresponde en una sociedad igualitaria. En Linares, por ejemplo, hace siete años que no existen establecimientos segregados para niños y niñas, sino que tenemos escuelas co-educacionales para responder a la política nacional de generar el intercambio de niños y niñas en el interior de las aulas de clase”, subrayó la autoridad.

TRABAJO POR HACER

La profesora San Cristóbal aseguró que queda mucho por hacer para combatir la brecha de género educativa. En la Mesa de Género e Inclusión del Ministerio no existe un análisis o investigación que sirva de antecedente. Actualmente, laboran en una fase diagnóstica y recopilan información para aplicar futuros cambios en los requerimientos curriculares de la formación inicial docente.
“Se debe educar las generaciones futuras desde la educación escolar. Desde la sala cuna, donde al niño le paso el autito y a la niña la muñeca hasta toda su formación. Los docentes y la sociedad incurren en prácticas discriminatorias por género sin darnos cuenta. El primer paso es sensibilizar a quienes forman docentes, pero también a los padres a través de políticas públicas que sensibilicen a toda la población en toda la población. Tal y como se hizo con los programas de vida saludable y prevención de enfermedades de transmisión sexual”, afirmó.
Por su parte, el Jefe Provincial de Educación de Linares, aseguró que resta mucho trabajo para revertir la mentalidad arcaica de que la mujer no tiene cerebro para las matemáticas y que son menos aptas para para las operaciones científicas en comparación a los hombres. “Nuestro compromiso como Estado es detectar las falencias en la educación y trabajar en la equidad de género es una asignatura pendiente”, observó Jorge Tapia.