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Mujeres actuales: entre el éxito profesional y la familia

Mujeres actuales: entre el éxito profesional y la familia

Marzo 12, 2018387Views

Cada vez es más frecuente ver a la mujer integrada a ámbitos que antes eran restrictivos para los hombres, como los trabajos en la minería, el transporte, la dirección de empresas o la gasfitería. Es parte de la multiplicidad de roles que las mujeres han asumido en la época actual con un alto nivel de exigencia y menos tiempo para las responsabilidades familiares.
En contrapartida, del lado masculino no siempre hay comprensión ni menos voluntad para asumir la parte que les corresponde de los quehaceres domésticos y, en los casos que ello ocurre, se considera una “ayuda” a la labor que realiza la “dueña de casa”. Tampoco la sociedad ha evolucionado en ese sentido y los cambios culturales están al debe.
Para muchas personas resultan increíbles imágenes de hace algunas décadas que ilustran los roles de las mujeres circunscritos a la labores de casa y la crianza de los hijos. Numerosas películas y series de televisión traen al presente esa realidad. Sin embargo, ésta todavía representa la vida actual de muchas mujeres, aunque cada día aumenta el número que se incorpora al mundo laboral.

PRESENCIA

Las políticas públicas han hecho su aporte y a nivel gubernamental se ha propiciado e impulsado la incorporación de la mujer al mundo del trabajo. Diversos programas, han apuntado a este proceso, entre otros escuelas de emprendimiento, incremento de salas cunas y jardines infantiles, atención de hijos de mujeres que realizan trabajos de temporada, a la vez que se lucha contra la violencia de la que suele ser víctima, etc.
A la par, cada vez se hace más presente el desempeño de la mujer en profesiones y cargos antes más reservados a los hombres, como juezas y ministras de corte y las gerencias de empresas. También a nivel político se ha procurado incrementar su participación, pero las brechas siguen existiendo.
Chile fue sede del reciente IV Foro Global de Empresas por la Igualdad de Género: El futuro del Trabajo en la Agenda 2030”, organizado por el gobierno, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), la ONU y la Organización Internacional del Trabajo (OIT). La titular del ministerio de la Mujer y Equidad de Género, Claudia Pascual, entregó diversos antecedentes que proporcionan un panorama de la situación actual de la mujer chilena.

BRECHA SALARIAL

Su informe reveló que si bien existen avances en cuanto a participación laboral, las mujeres siguen enfrentando diversos obstáculos que impiden su plena incorporación, permanencia y desarrollo en el ámbito del trabajo remunerado e influyen en una falta de continuidad de las trayectorias laborales. Identifica factores como la brecha salarial, la falta de corresponsabilidad para acceder a puestos de dirección y toma de decisiones.
Las de participación laboral se incrementaron del 31% en 1990 al 48,3% en 2016, según las respectivas encuestas de empleo. Sin embargo, la secretaria de Estado sostuvo que esa cifra sigue siendo baja en comparación al 71% que representan los hombres pese a los avances educacionales que Chile ha tenido, los que incluyen a las mujeres.
Otro dato que sigue marcando inequidad es el ingreso promedio mensual que en los hombres fue de $ 601.311 en 2016 y de $ 410.486 las mujeres en el mismo período. Esto significa una brecha salarial de 31,7%, de acuerdo al Enfoque Estadístico de Género e Ingresos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) de 2016.
Aunque ahora hay más mujeres en cargos antes reservados a hombres, en las grandes empresas solo el 12,8% en ese año tuvo presencia en puestos de gerencia general. Asimismo, la representación femenina en los gobiernos corporativos de las grandes empresas transadas en la bolsa chilena solo alcanza al 6,9% en promedio, puesto que de 330 plazas de directores titulares, 24 son ocupadas por mujeres y ninguna de ellas preside las empresas. Estos datos corresponden al Ranking de Mujeres de Alta Dirección, realizado en 2016 por Comunidad Mujer.
Además, de las 394 gerencias de primera línea de esas compañías, solo 42 son ocupadas por mujeres.
Aun cuando las cifras están aún al debe, se reconoce que ha habido un avance en la incorporación de la mujer en el mundo laboral, sin embargo subsisten complejidades porque, como lo señala la antropóloga Yafza Reyes, de la Corporación y Apoyo al Desarrollo Integral de la Mujer “Domodungo”, la vida de la mujer chilena es súper demandante debido a la multiplicidad de roles que debe ejercer.
“Tienes que ser profesional y exitosa, te tiene que ir súper bien y hacer bien la pega como madre, perfecta en todo, incluso tener una apariencia digna, por ejemplo, de ser una académica. Entonces, la responsabilidad social de las mujeres en general en Chile es gigantesca”, opinó. Y eso genera sobre la mujer una gran presión, el tiempo no le alcanza, siempre se siente cansada y al borde del estrés o de plano estresada.

TERRENO MASCULINO

La profesional contó que hace algún tiempo participó en un congreso de mujeres latinoamericanas pertenecientes a una red de gerentas de áreas económicas y financieras que junto con avalar las cifras mencionadas, relataron que el precio que tuvieron que pagar por conquistar ese espacio, fue muy alto, en el sentido de adoptar ciertas conductas masculinas.
“Después del trabajo, los hombres iban a tomarse un trago al bar y ellas también tenían que ir, el fin de semana había un asado y también tenían que estar ahí porque las decisiones importantes de la empresa nunca se toman en las reuniones, sino en los espacios que están fuera, con un café o un trago. Y al final estas mujeres son mal vistas porque dejan su rol casero de madre, se transforman en una madre ausente. A diferencia de lo que les ocurre a ellas, a nadie le parece mal un hombre ausente porque es el proveedor”, reflexionó Yafza Reyes.
Cuando una mujer asume ese rol, en cambio, suelen ser muy estigmatizadas como personas frías, competitivas, “pero es la única forma, según ellas, de lograr acceder a esos puestos de poder”.

MULTIPLICIDAD DE ROLES

La psicóloga y académica de la Universidad de Talca, Rosario Spencer, sostuvo que en la actualidad lo más difícil para las mujeres que trabajan es conciliar la carrera profesional o académica con la crianza de los hijos.
“Mujeres con alto nivel de formación tiene hijos entre los 30 y 35 años. Ellas tienen que ser altamente competitivas, lo que implica dedicar mucho tiempo a su carrera junto con compatibilizar embarazos, pre y postnatal, enfermedades de niños entre 0 y 5 años, etcétera. Independiente de que los hombres puedan tener hoy un rol más activo, hay aspectos que suelen ser asumidos mayoritariamente por las mujeres”, comentó.
“Cuando el papá va con el niño a la urgencia, preguntan dónde está la mamá”, agregó. Eso es porque la sociedad sigue entendiendo que, aunque se hable de la distribución de tareas, la mujer se lleva la mayor parte de la crianza y de la administración de la casa.
Yafza Reyes acude a otro ejemplo: “Si una mujer gana una beca y tiene que dejar al hijo con el padre, la gente va a decir que es una mala madre, pero si es el esposo quien gana esa beca y se va, todos van a decir ‘está pensando en el futuro”.
Rosario Spencer acotó que, por lo mismo, hombres y mujeres desarrollan de forma distinta sus carreras. Ellos pueden avanzar de una manera más lineal, mientras que ellas lo hacen en forma de escalera, con desfases relacionadas con la maternidad y la crianza porque los hijos pequeños son muy demandantes como también lo son los requerimientos profesionales o académicos.
Por tal motivo, sostuvo que el desafío para la mujer es compatibilizar distintos roles altamente exigentes. “Además hay que considerar que las familias se han tendido a nuclearizar cada vez más, mientras disminuyen las redes de apoyo. Por eso las parejas jóvenes están bastante solas con la crianza”, expresó.

EQUIDAD PENDIENTE

Sobre diferencias salariales, que en su caso no ha sufrido, Rosario recalcó que el tema de las remuneraciones es muy importante, pero no resuelve el problema de la equidad. En su opinión, implica tener políticas adecuadas y aplicar fiscalización, pero también conlleva cambios culturales que deben partir desde el nacimiento de los niños.
Por su parte, Yafza admitió que la incorporación de la mujer al mundo laboral ha sido un gran avance, aunque lamentó la existencia de empleos precarios que implican a las mujeres desplazarse grandes distancias para llegar a un trabajo mal remunerado, y dejar el cuidado de los niños a una hija que, por la misma razón, muchas veces deja de estudiar. En este hecho, ella visualiza un impacto negativo.
Por otra parte, sostuvo que junto con los programas especiales para fomentar el empleo femenino, falta incentivar políticamente a los hombres para participar en el cuidado doméstico.
“Hoy día la mujer, aparte de la pega de la casa tiene que hacer la de afuera, que es la remunerada y una exigencia adicional tienen las mujeres que somos dirigentes de organizaciones sociales que tenemos que trabajar además con la comunidad”, afirmó.
Esta falencia se reconoce a nivel gubernamental, incluso la propia Presidenta Michelle Bachelet manifestó que en igualdad de género hay una distancia entre los discursos y la realidad misma.
“Es necesario entonces abordar con mayor decisión políticas de conciliación de la vida laboral y familiar. Las mujeres continúan dedicando 2,6 veces más tiempo al trabajo doméstico y de cuidados no remunerados que los hombres”, precisó, aludiendo a estadísticas de la ONU, de 2017.
También la mandataria planteó que es necesario reducir las desigualdades de género “para avanzar hacia el desarrollo sostenible”, al destacar este punto contenido en la Agenda 2030, tema al que se refirió en la inauguración del IV Foro Global de Empresas por la Igualdad de Género.

PASADO Y PRESENTE

Aun cuando hay grandes desafíos en materia de equidad de género, Yafza señaló que las mujeres hoy tienen acceso a muchas cosas en comparación a sus antecesoras. “No sé si es mejor, pero es distinto y, obviamente, hay cosas que no se pueden desconocer”, anotó.
“Siento que la situación se ve mejor, pero también hay que decir que a una mujer que sabe más no se le contrata o no se le paga lo que merece o se trata de impedir que llegue a ciertos puestos. No es una quema de brujas como la de antes, pero es una quema simbólica. Hay mucho que hacer, por ejemplo, para que haya más mujeres en el mundo de la ciencia”, concluyó.