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Niños y pantallas: Navegar seguros por las redes

Niños y pantallas: Navegar seguros por las redes

A pesar de ser una gran herramienta de comunicación y entretenimiento, existen precauciones que los padres deben tener a la hora de permitir que usen esta tecnología. Límites y diálogo parecen ser la estrategia más eficaz para prevenir situaciones de riesgo.

Clases online, videos en YouTube, juegos en consolas, conversaciones por WhatsApp y videoconferencias en Zoom son algunas de las actividades cotidianas de muchos niños en sus casas. Hoy, más que nunca, están expuestos a los diversos dispositivos electrónicos, ya sea para estudiar o divertirse. Sin embargo, esta actividad requiere de la supervisión de los padres y la educación sobre su correcto uso.
Rosario Spencer, doctora en Psicología y académica de la Facultad de Psicología de la Universidad de Talca, destaca que el uso de pantallas no es algo nuevo. “La televisión es quizás la pantalla más antigua que entró a las casas, que está presente hace mucho tiempo en nuestras vidas. Ahora esto se ha ampliado, ya no está solo la televisión, sino que también el computador, el tablet, los videojuegos, las consolas, etc.”
De allí viene la importancia de regular los tiempos de uso. “En términos generales, uno podría decir que los niños, sobre todo en edad escolar entre 4 y 12 años, no deberían estar más de dos horas en una pantalla, sumando todas aquellas a las que tienen acceso, independiente de cuál es su función”, asegura la académica.
Sin embargo, existen otros factores a considerar además del tiempo de exposición. “Hay estudios que establecen que no es lo mismo que el niño esté solo viendo una película, a que esté acompañado de un adulto o alguien con quien tiene un vínculo, viendo la misma película” explica Spencer. “Entonces ahí una puede decir que es importante el acompañamiento, con alguien que pueda comentar lo que está viendo, hablar lo que pasa, preguntar”, agrega.
Por otra parte, la psicóloga advierte que es fundamental ser cuidadoso con la calidad del mensaje que reciben. “Se ha visto también el contenido, que es un gran tema. No es lo mismo que un niño vea un documental de animales prehistóricos, a que esté viendo una serie violenta. En términos del tiempo puede ser el mismo, en ambos casos puede estar acompañado, pero en el segundo caso el contenido es inadecuado para la edad”. Además, enfatiza que, “un niño sin supervisión frente a una pantalla puede acceder a contenido que puede ser traumático, como pornografía, violencia y muertes. Puede acceder a información que no es apropiada para su edad”.
Para evitar este tipo de situaciones, la docente recomienda que los dispositivos electrónicos se utilicen en espacios estratégicos de las casas. “El computador debe estar en un lugar asequible, donde cualquier persona que pase pueda ver lo que el niño está haciendo”, declara, ya que de esta manera se puede monitorear su actividad.

Peligros latentes
El comisario Arturo Araneda, de la Brigada de Delitos Sexuales y Menores de la PDI Talca, detalla los riesgos a los que se enfrentan los niños cuando navegan por el ciberespacio. “Se exponen a varias cosas, dentro de ellas están: el material inapropiado, a que les ingrese algún tipo de virus y controle remotamente el computador o teléfono, y a grooming”.
Para prevenir estas situaciones, Araneda concuerda con la necesidad de establecer límites. “Primero que todo debieran definir el tiempo que van a estar conectados los niños a Internet. Hablemos de Internet de manera amplia, ya sea en redes sociales o buscando alguna tarea”.
Además, recomienda que los adultos vigilen las páginas que visitan. “Cada vez que alguien accede a Google, queda un registro y eso deben monitorearlo”, de esta manera se aseguran de que no accedan a sitios peligrosos, y agrega, “hay que enseñarles también que lo que ellos ven en el mundo virtual puede que no sea real. Vigilar, más que nada, con quienes se reúnen, quienes son sus amigos de Facebook”.
Existen algunas herramientas tecnológicas que pueden servir para mantener la seguridad de los menores. “Hay programas de control parental que se instalan en el computador o el teléfono y pueden restringir el acceso a ciertos sitios o bloquear la búsqueda de algunas palabras”, recomienda Arenas.
Además, el Comisario enfatiza en la importancia de no revelar información en las redes sociales. “Deben decirle a los niños y adolescentes que cambien sus nombres y que nunca utilicen su nombre real, que no publiquen datos como su edad o su dirección”, para no facilitar el contacto por parte de extraños.
A través de la formación y el acompañamiento de los niños en la utilización de los diversos dispositivos electrónicos, los padres podrán asegurarse de que estas herramientas tecnológicas cumplan con su objetivo de comunicar, entretener y educar, pero sin correr peligros

Evitar la sobreexposición
El abogado y director del Centro de Estudios sobre Derechos de la Infancia y la Adolescencia (CEDIA) de la Universidad de Talca, Isaac Ravetllat, coincide en la importancia de cuidar a los niños. “La sobreexposición de los más pequeños a las nuevas tecnologías de la información durante la cuarentena aumenta de manera exponencial el riesgo de sufrir violencia online”. El especialista asegura que entre los peligros más frecuentes se encuentran “el sexting sin consentimiento, el ciberacoso, la incitación a cometer conductas dañinas o la exposición involuntaria a material sexual o violento”.
Para prevenir estos delitos, Ravetllat recomienda establecer medidas que fomenten la utilización segura de estas tecnologías. “Es más importante que nunca que las familias promuevan las buenas prácticas de un uso saludable y responsable de las mismas: fijar horarios, equipos ubicados en espacios comunes de la casa, acompañamiento en su uso, establecimiento de una comunicación franca”, detalla. Sin embargo, hace un llamado a los adultos a ser comprensivos con los adolescentes, “que seguro utilizarán más las redes sociales para mantener el contacto con sus pares”.
Asimismo, el abogado aconseja utilizar este periodo en casa como una instancia de encuentro y cuidado. “Es tiempo para la creatividad y para potenciar las alternativas del ocio en familia, así como para evitar la saturación de información en las mentes de nuestros niñas, niños y adolescentes”, propone.