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Plataformas digitales: El recorrido hacia una regulación laboral

Plataformas digitales: El recorrido hacia una regulación laboral

Seguro de accidentes y licencias médicas son algunos de los beneficios que no pueden tener quienes se desempeñan como colaboradores de este tipo de aplicaciones. Actualmente, a raíz de la pandemia, se hace más necesario que nunca determinar sus derechos y deberes.

Conductores de Uber o repartidores de Cornershop son algunos de los trabajos que han nacido gracias al desarrollo de plataformas tecnológicas. Se estima que hoy en Chile, existe cerca de medio millón de personas que realizan este tipo de actividades, en que no existe oficina y su jefe es una aplicación móvil. Sin embargo, la legislación todavía no contempla este tipo de actividades laborales y sus derechos son inciertos.
Rodrigo Palomo, doctor en Derecho del Trabajo y Seguridad Social y decano de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad de Talca, junto a los profesores María Soledad Jofré, Alfredo Sierra y Pablo Contreras, realizan un proyecto Fondecyt Regular que busca determinar la normativa legal que debe ser aplicada para este tipo de labores.

¿En qué consiste esta investigación?
En determinar el régimen jurídico que debería aplicarse a los trabajadores que prestan sus servicios a través de plataformas digitales, en el contexto de lo que se denomina tradicionalmente como economía colaborativa o trabajo colaborativo. Concretamente hemos estado trabajando con los repartidores que trabajan en el delivery y también con conductores particulares asociados a plataformas como DiDi, Cabify o Uber. Dentro de ese contexto hemos visto como han aumentado la cantidad de personas que prestan sus servicios de esta manera y se generan estos espacios de desregulación laboral, porque no existe una normativa específica para ellos.

¿Se ha agravado esta situación a raíz de la pandemia?
Efectivamente. La verdad es que cuando postulamos al proyecto el año pasado no nos imaginamos que iba a ser tan pertinente la investigación, porque el trabajo vía plataformas, específicamente el delivery fue clasificado como esencial, por lo tanto, no les aplica la cuarentena y eso ha significado que ha aumentado mucho el comercio a través de esta formula laboral, con los riesgos que supone también para estas personas.

¿Cómo cree que deberían ser las nuevas normativas?
Por una parte, hay que reconocer la flexibilidad empresarial a través de la cual se organizan los distintos tipos de trabajo y compatibilizar esa flexibilidad, que es una cuestión que ya no se puede revertir. Estamos en una revolución industrial 4.0 se dice, a propósito de la automatización del trabajo. Incluso en países donde ha habido regulaciones más conservadoras, no han logrado erradicar esta forma de empleos porque llegó para quedarse. Ahora, por cierto, legislaciones que sean muy estrictas, pueden poner en jaque este sistema de negocios y terminar generando una salida de determinada empresa del sistema, como ha ocurrido en varios países donde no se permite la entrada de Uber o de plataformas en particular.

¿En qué temas específicos se enfoca esta investigación?
La primera cuestión es determinar si son o no son trabajadores desde la perspectiva laboral clásica. Son trabajadores subordinados o estamos hablando de trabajadores independientes, trabajadores autónomos. Otra cosa importante es el tema de seguridad y salud laboral de estos trabajadores, más allá de que estén regidos por el Código del Trabajo, es importante que en todos los casos tengan un resguardo mínimo como la extensión del seguro de accidentes del trabajo y accidentes profesionales. Una tercera cuestión, es la organización de actividades colectivas. Hemos visto algunos paros de desconexión asociados al delivery y estamos viendo también cuáles son las vías posibles para poder canalizar esa acción. Y el último dato, que consideramos es el más novedoso de la investigación, tiene que ver con la protección de lo datos personales y la autodeterminación informativa. El flujo de información y de datos que opera en este tipo de trabajos es enorme. Desde la información que se incorpora a la plataforma para empezar a trabajar, hasta la reputación online con las estrellitas que le ponen los clientes para evaluar el servicio. Están geo monitoreados en todo momento, por lo tanto, incluso se puede determinar la condición física de un trabajador dependiendo de cuánto se demora en bicicleta de un lado a otro. Toda esa información hoy día está en una nebulosa, no tiene una protección específica y queremos avanzar también en ese sentido.

Aglomeración de repartidores en el Barrio Bellavista
Santiago, mayo 2020 (@SrMolina2010)

¿Existen cifras sobre la cantidad de personas que se verían afectadas por esta situación?
No hay una cifra oficial, pero antes de la pandemia estudios preliminares hablaban de 250 mil trabajadores vía plataforma. Pero esa cantidad se estima que hoy día estaría al menos doblada, es decir, que tendríamos al menos medio millón de personas realizando este tipo de labores. Esas son las cifras que circulan a propósito de los proyectos de ley que están siendo tramitados en la materia.

¿Qué cambios concretos se podrían realizar a raíz de esta investigación?
Nuestra propuesta es que la solución debe ser mixta, es decir, tiene que avanzarse por una norma específica que reconozca este tipo de trabajo y reconozca derechos mínimos a los que prestan este tipo de rol, lo que no significa necesariamente incorporarlos al Código Laboral, es decir, considerarlos como un trabajador clásico o típico. Creemos que tienen particularidades y los hacen distintos, sin embargo, hay que tener reconocimiento de derechos mínimos que creemos que van por esta línea de investigación que mencionaba: derechos colectivos, riesgos laborales y protección de datos. Sin embargo, mucho más importante nos parece el rol que cumplan los tribunales cuando efectivamente se enfrentan a resolver estas cuestiones. Desde el 2015, que fue la primera sentencia hasta hoy día, hemos visto sobre todo en el último año cómo ha ido aumentando la cantidad demandas y hemos visto también cómo incrementan los casos de accidentes laborales. Es importante ver más allá de una ley, hoy día ya hay varios proyectos de ley avanzando, creemos que es mucho más relevante las señales que den los tribunales respecto a cómo se resuelvan estos conflictos y ahí es cómo estamos intentando incidir, participando en esos foros judiciales y también en la discusión parlamentaria de esos proyectos.