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Santa Olga está ganando en dignidad

Santa Olga está ganando en dignidad

Diciembre 19, 201758Views

“barrio de emergencia”.
“Podríamos haber hecho las mismas 800 o 900 viviendas de emergencia, en toda el área rural afectada, en la punta del cerro quemado. Lo habríamos hecho con bastante rapidez y en dos o tres meses habríamos tenido todas las viviendas de emergencia en Santa Olga, pero la decisión fue construir una nueva ciudad”, enfatizó.
¿Cómo se llevó a cabo esta tarea? Después de controlar la tormenta de fuego que arrasó 600 mil hectáreas, de las cuales 400 mil tenían importancia forestal directa, comenzó el trabajo para volver a poner en pie tanto ésta como otras localidades que también se quemaron.
En el primer tiempo, Vialidad en conjunto con efectivos del Ejército, despejaron el terreno y hasta echaron abajo un cerro para dejar un espacio plano sobre la cual se empezó luego a construir.
“Al principio era solo desolación y el esfuerzo más importante lo hicimos con Vialidad y con el general Javier Iturriaga (al mando de las fuerzas del Ejército en la zona de catástrofe) para sacar los muros inservibles y emparejar el terreno”, observó Galilea.

PLAN MAESTRO

Mientras los pobladores de Santa Olga recibían ayuda de emergencia consistentes en bonos para arrendar casa en Constitución y subsidios para comprar enseres domésticos, autoridades de Gobierno, dirigentes vecinales, autoridades regionales, locales y parlamentarios concordaron un Plan Maestro de Reconstrucción.
Dicho instrumento definió la localización de las nuevas viviendas y espacios públicos, las redes de agua potable y alcantarillado y obras de equipamiento urbano, entre estas, liceo, jardín infantil, cuartel de bomberos y centro de salud. Al mismo tiempo, el plan implicaba atender las necesidades habitacionales de personas que viven en sectores apartados y que también perdieron sus viviendas.
Ya a mediados de año había 800 viviendas transitorias construidas en estos lugares por Onemi y Techo Chile. Se han entregado más de mil subsidios y quienes no califican para obtener este beneficio, son favorecidos a través de organizaciones del sector privado para lograr sus viviendas.
“A fines de febrero, en conjunto con el municipio y las dirigentes de Santa Olga y con la presencia de algunos parlamentarios, acordamos que la reconstrucción sería un tarea de Estado y un esfuerzo de todos”, aseveró Sergio Galilea, junto con remarcar que son mujeres quienes están a la cabeza de los pobladores de Santa Olga.
Agregó que con el traslado reciente de las 50 familias se suma a unas 100 familias en Altos de Morán y se añadirá otro grupo que está autoconstruyendo en Los Aromos y también en Santa Olga, de manera que pronto vamos a tener 200 familias viviendo en la nueva Santa Olga, que corresponde al poblado de ese nombre y a los otros dos mencionados”.
Aunque aún no recibe su casa, la presidenta de la Junta de Vecinos, Mónica Sepúlveda, expresó su alegría y satisfacción por el inicio de la mudanza. “Las familias retornan a un pueblo que es mucho mejor que el que dejamos producto de los incendios, porque este nuevo Santa Olga tiene todas las características que nosotros necesitábamos”, manifestó.

MILLONARIA INVERSIÓN

El monto de la reconstrucción implicó un costo de aproximadamente 60 millones de dólares, 23 de los cuales los provee el sector privado, según el coordinador Galilea. Eso consideró hacer un pueblo nuevo para 5.000 habitantes que va a disponer de un conjunto de servicios que no existían.
“Ya tenemos cinco calles pavimentadas; mejor abastecimiento de agua potable y alumbrado público con luminarias Led; nueva sede social y cuartel de bomberos; cancha de fútbol que estamos empezando a construir; liceo co-educacional con jardín infantil asociado, y red de grifos además de áreas verdes”, detalló.
“Calculo que estamos en el 32% de avance y quiero dejar la reconstrucción en 55% al 11 de marzo, con una proyección de obras en desarrollo cuyo término debiera coincidir con fines de 1918. Si eso es así, habremos logrado en poco menos de dos años lo que en Chile nunca se había hecho. Hay una respuesta mucho más rápida que el lapso de cinco a ocho años promedio que se conocía de experiencias anteriores”, comentó.
En la misma dirección, el director regional del Serviu, Omar Lara, informó que el avance de con los trabajos cada semana se terminarán nuevas viviendas.

COOPERACIÓN

Uno de los aspectos que destacó Galilea es la forma de cooperación establecida con los privados. Por una parte Desafío trabaja en el complejo habitacional; mientras que la empresa Sacyr está a cargo del Cesfam en tanto que la CMPC construye la sede social y entrega madera para la construcción de las viviendas. Además, esta última compañía diseña una zona de parque que separará a Santa Olga del bosque, “un límite poderoso que se va a transformar en el paseo de la madera; se trata de hacer algo seguro”.
A su vez, Forestal Arauco está haciendo su aporte para tener en Santa Olga el mejor sistema de agua potable rural del país, que según el coordinador, es una cañería de 15 kilómetros de longitud trasladará el agua desde el río Maule para reemplazar al que existía que solo aseguraba el abastecimiento para el 10% de las necesidades con siete litros por segundo provenientes de la vertiente Los Patos y de la quebrada La Gloria. Las nuevas instalaciones asegurarán un caudal medio diario de 26 litros por segundo.
En esta obra que se está ejecutando hay una importante contribución de Forestal Arauco y también está la cooperación internacional, puesto que el Gobierno de Qatar aportó cinco millones de dólares.
Asimismo, el representante del Gobierno destacó la alianza establecida con el municipio de Constitución, más allá de cualquier diferencia de carácter político para enfrentar primero la emergencia y luego la reconstrucción.

GENERAR CONFIANZA

Para llevar adelante este proceso, afirmó que confluyeron varios factores, por una parte, la decisión política emanada de la Presidenta; una coordinación pública que Sergio Galilea calificó “de nuevo tipo” y también la articulación con la gente y sus representantes, a lo que se sumó una cooperación público privada sin procedentes para procesos reconstructivos.
Por eso, a su juicio, fue posible ampliar los límites de las respuestas gubernamentales más allá de lo habitual.
“Supimos generar una confianza con los actores e instituciones del ámbito privado con una confianza verdadera y porque recogimos la demanda ciudadana de manera responsable para reconstruir con la gente”, acotó.
De esa manera, aseguró que fue posible superar la práctica burocrática centralista y llena de procedimientos engorrosos para ponerla “en modo reconstrucción”.

POBLADO MODELO

Pero más allá de recuperar lo perdido, Galilea opinó que, dado que las labores forestales deben ser permanentes, la nueva Santa Olga debe ser un modelo de poblado forestal, en lugar de un amontonamiento de viviendas provisorias, un pueblo que responda a un diseño con un estándar que se corresponda con el de una actividad exportadora de primer nivel.
En ese sentido, el profesor de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Talca, Andrés Maragaño, hizo notar que, más allá del desastre, los incendios forestales del verano anterior y la suerte corrida por poblados como Santa Olga, dejaron al descubierto la precariedad de los asentamientos surgidos al alero de las explotaciones de los bosques y la industria de la madera, sin infraestructura y en zonas de riesgo.
“Se requiere de cierta organización para la vida dentro de esos asentamientos. Deben tener una calidad mínima con criterios urbanos para sostenerse. Eso implica contar con servicios, seguridad, espacios públicos”, recalcó.

Respecto a otros ámbitos de la reconstrucción, Sergio Galilea indicó que durante los primeros meses hubo preocupación fundamental por la recuperación de la actividad productiva y el empleo, a través de subsidios de Indap, Sercotec y Corfo para reponer, por ejemplo, los aserraderos de pequeños propietarios. El Ministerio del Trabajo apoyó también desde esta área y organizaciones privadas hicieron lo propio, por ejemplo, con la entrega de contenedores a personas que perdieron sus almacenes para volverlos a instalar y también se realizaron capacitaciones para nuevos emprendimientos. Uno de los esfuerzos con ese objetivo lo realizó Desafío Levantemos Chile con el programa de capacitación “Levantando mi negocio”.