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Legislación laboral avanza a favor de la infancia

Legislación laboral avanza a favor de la infancia

Mayo 14, 20183Views

En los últimos años en nuestro país comenzaron a regir normativas que resguardan el derecho de los progenitores para cuidar a sus hijos recién nacidos -a través del postnatal parental-, o bien que sufran de alguna enfermedad grave, para lo cual pueden acogerse a la Ley Sanna.

Nacida en enero recién pasado, la pequeña Cristina ya tiene una importante ventaja respecto de sus hermanos mayores de 10 y 12 años: podrá estar con su madre hasta que cumpla los seis meses de vida. Ello gracias a la modificación legal que rige en Chile desde fines de 2011 que abrió la posibilidad de aumentar el periodo dedicado al cuidado postnatal.
Para madre e hija el impacto de este cambio es más que significativo. “Estar con ella más tiempo ha permitido que el amamantamiento sea mejor y yo también esté más tranquila”, contó Leslie quien trabaja hace cuatro años en una empresa agroindustrial.
Un escenario que, recordó, es radicalmente distinto del que vivió con sus otros hijos, a los cuales solo pudo acompañar los primeros tres meses después del parto. “Fue súper complejo, debí dejar de amamantarlos porque era muy difícil ir en algún horario del día desde mi trabajo hasta el jardín. Creo que eso afectó su salud, ya que en la sala cuna se enfermaban muy seguido, eran muy chiquititos y frágiles aún”, relató.

POSTNATAL PARENTAL

La directora de la Escuela de Derecho del Campus Santiago de la Universidad de Talca, María Soledad Jofré, explicó que las normas relacionadas con la maternidad, paternidad y protección de la vida familiar se encuentran en el Código del Trabajo.
“Se aplican a los trabajadores, sin importar el sector donde se desempeñen, es decir, tanto para trabajadores del sector privado como a los empleados públicos. También a los trabajadores independientes, siempre que se encuentren afiliados al sistema previsional y acrediten un determinado número de cotizaciones”, precisó.
La académica señaló que en principio, las mujeres que cumplen estos requisitos acceden a un prenatal de 6 semanas (42 días anteriores a la fecha probable del parto), al que se suma luego del nacimiento un postnatal de 12 semanas (84 días después del parto).
En base a este último beneficio la legislación que rige desde 2011 adicionó una segunda etapa, equivalente a otras 12 o 18 semanas de permiso, período que pasó a denominarse “postnatal parental”, por cuanto la madre puede optar por una licencia de tiempo completo o parcial.

MODALIDADES

Transcurridos los primeros tres meses desde el momento del parto, la madre puede continuar con este permiso por otras otras 12 semanas, correspondiente a un descanso por jornada completa, que fue el que eligió Leslie para cuidar a Cristina. Este beneficio incorpora un subsidio equivalente a la remuneración de la madre, con un tope de 73,2 Unidades de Fomento (UF) brutas, es decir, alrededor de 1 millón 975 mil pesos mensuales como máximo.
La segunda posibilidad es que luego de los primeros tres meses, la mujer opte por regresar al trabajo a media jornada, lo que les permite aumentar el permiso postnatal a 18 semanas. El subsidio para esta segunda etapa equivaldrá al 50% de la remuneración bruta, con un máximo de 36,6 UF, lo que corresponde a unos 987 mil pesos por mes.
A partir de la modificación legal que se realizó en 2011, la madre tiene derecho a traspasar al padre una parte de este permiso. Así por ejemplo, si la mujer regresa por media jornada a su trabajo, de las 18 semanas de licencia a las que puede optar puede transferir al progenitor hasta 12 semanas, cifra que se reduce a 6 en caso de que su reinserción laboral sea a tiempo completo.

RESPONSABILIDAD

Según cifras de la Subsecretaría de Previsión Social desde 2011 se han entregado más de 583 mil subsidios relacionados con este beneficio. De ellos menos de mil han sido ocupados por el padre.
En ese sentido, la académica de la UTALCA, María Soledad Jofré, dijo que a pesar que la legislación abrió la posibilidad para que los hombres se involucren en la crianza, en la práctica no ocurre.
“Como sociedad aún nos falta asumir que el cuidado de los hijos no corresponde exclusivamente a la madre. La Ley no ha tenido tanto impacto, ya que si bien la novedad era que el padre también podría tener el permiso, en la práctica un porcentaje muy bajo de ellos lo utiliza”, indicó
Las cifras avalan la opinión de la profesional: en 2016 fueron apenas 190 los padres que hicieron uso de este beneficio, ya sea en jornada parcial o completa, lo que representó solo un 0,19% de todos los permisos otorgados ese año.

ENFERMEDAD

La legislación chilena no solo amplió la posibilidad de cuidar por un período más largo a los recién nacidos, sino que también se hizo cargo de otra necesidad de los menores: velar por que tengan el cuidado necesario en caso de enfermedad.
Con ese objetivo a inicios de este año se promulgó el “Seguro para el acompañamiento de niños y niñas”, también denominado “Sanna” por las siglas del mismo.
“Se trata de una Ley muy esperada porque intenta hacerse cargo de una lamentable realidad que sucede en nuestro país, y es que ante la enfermedad grave de un hijo, los padres no podían acompañarlo excepto por permisos para situaciones puntuales”, comentó la profesora Jofré, quien recordó que en muchos casos ante este tipo de contingencias los progenitores debían renunciar a sus trabajos para acompañar a sus hijos, situación que repercutía seriamente en las finanzas familiares.
El nuevo marco legal, vigente desde febrero de 2018, corresponde a un seguro que es financiado por los empleadores -o por los trabajadores independientes-, que permite el pago de un subsidio por la duración de una licencia médica que se otorga a la madre o padre de un hijo mayor de 1 año y menor de 15 o 18 años, cuya salud esté en riesgo por dolencias como el cáncer o un accidente con riesgo de muerte. La iniciativa comenzó a implementarse de forma gradual en relación a la cobertura de casos.
Al igual que ocurre con el cuidado de las guaguas, son las mujeres las que más han hecho uso de esta normativa. Hasta mediados de abril se habían solicitado 565 licencias médicas SANNA, todas presentadas por madres.
El subsidio se debe gestionar a través de la Comisión de Medicina Preventiva e Invalidez (Compin), entidad que demora cerca de 40 días en hacer el pago del seguro. Una demora frente a la cual la autoridad está evaluando modificaciones de manera de reducir el tiempo de espera.
Por ahora, quienes deban acogerse a este seguro tendrán que presentar el certificado del médico tratante que acredite la condición del menor, un contrato de trabajo vigente o en el caso de ser trabajadores independientes, haber estado afiliado al sistema en los últimos 24 meses y tener mínimo ocho cotizaciones.
En el caso de los trabajadores dependientes, la licencia médica será presentada por el trabajador a su empleador, siendo acompañada con los antecedentes clínicos respectivos. El empleador remitirá la licencia médica y los demás antecedentes a la Compin. Los trabajadores independientes deberán entregar la documentación directamente en dicha unidad.
Efectuado este trámite, en el caso de trabajadores dependientes, el empleador está obligado a entregar una licencia de 90 días al solicitante, quienes podrán optar por tomar el beneficio de forma continua o discontinua.
Si ambos padres son trabajadores podrán hacer uso de la licencia en conjunto o sucesivamente, por día completo o media jornada, según ellos lo determinen.