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Cada vez que un desastre natural azota algún rincón del mundo, es casi inevitable oír a los especialistas atribuirlo al cambio climático, como se denomina al fenómeno que, producto de la actividad humana, genera el calentamiento de la superficie y atmósfera terrestre alterando el desarrollo normal de los ecosistemas.

El Maule tampoco está ajeno a esta realidad que, entre sus manifestaciones más evidentes, se expresa a través de una importante disminución de la pluviometría.

“Nuestra región ya está dentro de un período de cambio climático. La mejor señal de ello, que se viene manifestando desde hace nueve años, es la severa caída en el nivel de lluvias que es considerado normal para la zona”, planteó el académico del Centro de Investigación y Transferencia en Riego y Agroclimatología (Citra) de la Universidad de Talca, Patricio González.

“Desde el año 2000 en adelante hemos tenido solo 5 años con superávit, en cambio hemos tenido 10 años con déficit de lluvias”, expuso.

“El último período más largo que hemos tenido de déficit de precipitaciones ha sido a partir del 2007 en adelante. En promedio hemos tenido un déficit de entre el 50% el 2007 hasta el 32% el 2012, mientras que el 2015 terminamos con un déficit de un 20%, que es bastante”, detalló. “Lo que más llama la atención es que hemos tenido desde el 2007 en adelante 9 años con déficit de precipitaciones, esta es una sequía que nunca habíamos registrado en la historia pluviométrica de Talca. Tenemos datos desde el año 1869 y nunca una sequía había durado tanto tiempo, es mucho para una región que vive del agua”, remarcó.

El problema, dijo el profesional, es que la evidencia indica que la situación difícilmente se revertirá, conclusión a la que llegó tras observar que pese a la intensidad que registró el denominado fenómeno del “Niño” el año recién pasado, no fue capaz de generar la cantidad de lluvias necesarias para ello.

“En los años ochenta este evento dejaba 1.200 milímetros (mm) de agua en la región del Maule y ahora alcanza apenas a unos 540 o 570 mm. Que un factor gatillante de pluviometría como el Niño no sea capaz de revertir la tendencia es un factor bastante decisivo e indicativo de que el cambio climático está siendo bastante fuerte”, afirmó.
“Hemos estado esperando un milagro pluviométrico que no va a venir y el problema cada día se agrava porque el cambio climático se ha ido acelerando en el tiempo”, añadió.

EMBALSES

Las repercusiones de esta caída en el nivel de precipitaciones son múltiples. En primer término, el profesor González advirtió sobre el desabastecimiento que afecta a los embalses naturales de la región.

“En el caso de la laguna del Maule que a partir del 2006 en adelante ha tenido una baja progresiva en su capacidad. Esto afecta los acuíferos de agua subterránea que no se están rellenando, entonces todo lo que son las norias o pozos profundos, sobretodo en el secano costero, han venido sufriendo esta merma”, explicó.

Lo anterior, agregó, es la causa de que en las 30 comunas del Maule existan zonas que deben ser abastecidas a través de camiones aljibes.

TEMPERATURA

El agro climatólogo de la UTALCA advirtió que otro elemento sobre el cual el cambio climático hecho sentir su efecto en la región es en la temperatura.

“Los registros muestran un alza sustantiva en las olas de calor con temperaturas sobre los 33 grados, cerca del 30% más que lo que teníamos en los años 70 o en los 80. Es más, desde el año 2000 en adelante se han triplicado en la región del Maule, de 3 o 4 olas de calor hemos llegado a tener 9 o 10. Eso también contribuye a que se evapore más agua desde los ríos, desde los embalses, o sea, haya más perdida de agua por evaporación, incluso entre los meses de octubre a marzo”, dijo.

A partir de lo anterior el pronóstico del especialista no es muy auspicioso. “En los próximos 10 años vamos a estar más parecidos al norte chico, es decir, probablemente tendremos las mismas condiciones de aridez y desertificación”, afirmó.

En este contexto, advirtió de la urgencia de tomar acciones concretas para frenar este fenómeno.

“Medidas anticipativas se tienen que tomar ahora, cuando todavía en cierta forma tenemos un tiempo que nos permite ciertas maniobras frente al tema, pero en los próximos 10 años va a ser muy tarde, la región no va a tener la capacidad de respuesta ni el financiamiento para mitigar un tema que va a estar prácticamente instalado en nuestra región”, advirtió.

FLORA Y FAUNA

La combinación de estos factores genera un impacto negativo en los ecosistemas, muchos de los cuales están registrando alteraciones.

Para dimensionar el nivel y magnitud de ellas, el Comité Nacional Pro Defensa de la Flora y Fauna (Codeff), con apoyo de la National Audubon Society y de Birdlife International, comenzó a desarrollar un proyecto destinado a monitorear y proponer medidas de mitigación para frenar el impacto del cambio climático en las denominadas “Áreas importantes para la conservación de las aves” (IBA, por sus siglas en inglés), cuya relevancia es reconocida en todo el mundo, por cuanto de su existencia depende la conservación de numerosas especies.

“En Chile hemos identificado 160 IBA. Nosotros tenemos siete, varios de los cuales son humedales del borde costero. Hablo de la desembocadura del río Mataquito, de los humedales de Putú, el Río Reloca”, explicó Mauricio Valiente, director de la filial Maule de Codeff, equipo que lidera la implementación del proyecto a nivel nacional.

El profesional señaló que el seguimiento de las aves es una forma más rápida para medir cómo el cambio climático impacta sobre los ecosistemas. “Son la fauna más emblemática porque otro tipo de animales hay que capturarlos y hacerles seguimiento, mientras en el caso de las aves es fácil verlas y ellas se movilizan en relación directa con la temperatura”, precisó.

Si bien el proyecto se encuentra en su etapa inicial, el especialista expresó su inquietud en cuanto a que en la región ya son evidentes los efectos del cambio climático sobre el entorno, los cuales calificó como “más o menos grave”.

“Me explico: uno de los grandes impactos de este fenómeno es sobre el recurso agua, ámbito en que el Maule está gravemente afectada, con una crisis hídrica en la cual si bien inciden varios factores uno de ellos es el cambio climático que se expresa con la caída en el nivel de precipitaciones”, comentó.

HUMEDALES

En este contexto, Valiente reconoció que existe una creciente preocupación por la subsistencia de los humedales, algunos de los cuales llegan a albergar más de 130 especies.

“Y no solo albergan biodiversidad, sino que también almacenan contaminantes y son una importante reserva de agua. Además ayudan a regular las temperaturas a nivel local lo que es sumamente importante”, afirmó.
El director de Codeff Maule añadió que las amenazas sobre estos ecosistemas son más que reales. “La región registra niveles de desertificación, de hecho Curepto es una de las comunas que tiene mayor nivel de erosión en Chile”, observó.

“El desierto también está a las puertas de Santiago, entonces con el cambio climático se exacerba esta situación. La desertificación sigue avanzando hacia el sur y los seres humanos seguimos contribuyendo a eso porque seguimos talando bosques, drenando y contaminando humedales, por lo tanto no estamos tomando las medidas que permitan mitigar o prevenir los efectos de este fenómeno”, afirmó.

Valiente señaló que las consecuencias de todo lo anterior ya están comenzando a ser evidentes.

“Aquí hay y una relación intrínseca de la temperatura y el entorno. En la región ya se han observado aves que normalmente son de climas mucho más áridos, más secos, y eso nos permite pensar que es efecto del cambio climático”, advirtió.

ESTADO

Por parte de la autoridad existe conciencia en cuanto a lo complejo del escenario. Por esta razón, la seremi del medio ambiente del Maule, María Eliana Vega, relevó la importancia del Plan de Acción Nacional de Cambio Climático.
“Como ministerio estamos trabajando a nivel país para lo que es adaptación, y no solo de la perspectiva ambiental, sino que en todas las áreas. Lo hacemos de manera mancomunada con otros servicios para poder generar distintos planes de trabajo para enfrentar el tema”, informó.

En el caso del Maule precisó que “lo que se está trabajando muy, muy detalladamente, es la parte agrícola, de riego, el fomento al riego con tecnología”.

En este contexto, la autoridad también destacó la reciente entrada en vigencia del Plan de Descontaminación Atmosférica para las comunas de Talca y Maule, cuyo principal objetivo es recuperar la calidad del aire y salir del estado de saturación por material particulado MP10 en un plazo de 10 años.

“Disminuir el nivel de los contaminantes es una forma directa de combatir el calentamiento global”, acotó.

SITIOS PROTEGIDOS

Otro ámbito en el cual las autoridades tienen puesta su atención, es respecto de los denominados “sitios prioritarios”, como se denomina a espacios que por sus características únicas, son singulares en flora y fauna.

“En el año 2002 se hizo un trabajo extensivo junto a varios servicios públicos y entes privados para determinar cuáles eran las áreas prioritarias dentro de la región y se identificaron 51, de los cuales periódicamente se analiza su situación. En 2016-17 nos corresponde un análisis”, informó Vega.

Añadió que pese a que aún no es factible precisar en qué magnitud el cambio climático los ha afectado, hay que considerar además la acción humana.

“También hay una acción antropogénica debido a que la mayoría de los humedales se encuentran en áreas privadas. El ejemplo claro es la zona costera de Putú, que a medida que transcurre el tiempo, los privados han ido ocupando esos terrenos para la ganadería y agricultura, entonces ya no es culpa del cambio climático, sino que es de origen humano”, observó.