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Pese a sus 15 años Javiera Aguilera ha cantado en varios escenarios maulinos, ya que como miembro del Coro Infantil de la Universidad de Talca desde hace un lustro recorre diversas localidades de la región llevando música a sus habitantes.

Pero entre todos los sitios en donde ha cantado, hay uno que destaca con particular entusiasmo: la Sala de Conciertos del Espacio Bicentenario que se encuentra emplazado en el Campus que la Casa de Estudios posee en la capital regional.

“He participado en presentaciones realizadas en teatros, iglesias, entre otros lugares, pero éste es el recinto que más me gusta porque tiene muy buena acústica ya que está especialmente pensado para la música. Además, es muy amplio e iluminado y está en un entorno maravilloso”, comentó.

A juicio de Javiera, al Maule le hacía falta contar con un espacio como éste. “No hay muchos que tengan estas características y tenerlo puede ser un incentivo para que otros niños y jóvenes quieran acercarse a las artes musicales, porque las familias los llevan y después ellos se entusiasman con la idea de poder estar sobre el escenario”, acotó.

Una experiencia que la estudiante reconoce impactó de forma significativa su desarrollo. “La música ha formado parte de toda mi vida y gracias a ella aprendí a disciplinarme y a vivir cosas que no todos pueden como experimentar las sensaciones que es capaz de transmitir una melodía”, relató.

CARACTERÍSTICAS

Pero qué hace tan especial este recinto. El maestro Patricio Cobos, director de la Orquesta Sinfónica Juvenil de la UTALCA, única en el país en esta categoría, explicó sus principales atributos.

“Sus dimensiones permiten albergar un coro y una orquesta al mismo tiempo para lo cual está especialmente habilitado con una concha acústica”, indicó sobre el recinto que tiene una capacidad para 600 espectadores.

“Además está pensado para lo sinfónico pero también para lo escénico y eso es muy interesante porque puede albergar el aparato instrumental completo, con la percusión -que son instrumentos que ocupan mucho espacio- e incluso se puede hacer un concierto para piano”, señaló.

PRIMERA CHISPA

Pero tras esta moderna infraestructura hay mucho más que un espacio para la música. La apertura de esta sala –a fines de 2015- es uno de los hitos más recientes de una labor que comenzó años atrás cuando la Casa de Estudios asumió el desafío de impulsar y convertir a la región en un referente de las artes musicales a nivel nacional.

“Cuando llegué a Talca por el año 1983 no había nada, ni siquiera el regimiento tenía banda. Lo único sinfónico que vi alguna vez fue la orquesta de Colonia Dignidad tocando en el hospital y las orquestas de guerra de los colegios salesianos que tenían una banda de guerra, nada más”, recordó el rector de la Casa de Estudios, Álvaro Rojas.

Desde entonces y hasta hoy la situación cambió de manera radical, en gran medida gracias al trabajo realizado por la institución.

“Ha habido un cambio notable. Creo que la Universidad despertó en la región el apetito por la música, encendió esa chispa y mantiene la llama viva, cada vez con más exigencias de calidad y eso es notable”, indicó.

Los resultados de este trabajo son reconocidos y valorados por distintas entidades. “El Consejo Nacional de la Cultura y las Artes tiene una alta valoración de lo que ha sido el aporte de la UTALCA al desarrollo de la música”, comentó la directora regional, Mariana Deisler.

“Qué duda cabe, no solo al arte coral, sino que además el poder mantener, a pesar de la reforma del año 80 que borró la antigua carrera de pedagogía musical que había en el Maule, ahí hay un trabajo muy relevante que realiza la Universidad a través de la Escuela”, agregó.

AUDIENCIAS

El rector Rojas evocó los primeros pasos dados por la Casa de Estudios al asumir este desafío. “La primera fase en todo desarrollo cultural es la formación de audiencias, que la gente asista no a espectáculos que están garantizados por la contingencia o porque los medios de comunicación le dan atención, sino porque son actividades de índole cultural”, dijo.

“En esa fase, que está hecha, la UTALCA jugó un papel importante por cuanto fue la gran responsable en la formación de audiencia que hubo en la región en términos de conciertos, de pequeñas orquestas de cámara y también de exposiciones”, indicó.

Agregó que cumplida esa etapa, ahora lo que corresponde es ofrecer una cartelera de actividades que permita a la comunidad acceder a presentaciones de calidad de forma regular, desafío para el cual la apertura de la Sala representa un nuevo paso al trabajo realizado por la institución.

“Abre el Campus -que en un momento más bien tenía como destinatarios de sus actividades a los estudiantes- a las familias, y lo hace en relación a todas las expresiones que vamos a acoger en este espacio, ya sean acústicas, musicales, teatrales o grandes conferencias”, indicó.

“El objetivo que se tuvo presente con el proyecto que lo financió, y que nosotros vamos a perseverar, es que sea un lugar de convocatoria. Ya hay toda una programación de aquí a fin de año que permite que la comunidad sienta a la Universidad como parte de ella y que a ese espacio puede tener acceso gratuito -que siempre ha sido nuestro sello- a actividades culturales de una mayor envergadura”, manifestó.

Como ejemplo de lo anterior mencionó el concierto del Coro de Niños -del cual Javiera forma parte- y de la Orquesta Infantil de la Casa de Estudios, que repletó el recinto a mediados del mes pasado.

“Llegaron cerca de 600 personas, entre familiares y amigos, que ven también que la Universidad no solo es para los adultos sino que también para otros segmentos de la población como jóvenes y niños que inician un camino en la música, y que de esta forma también se proyectan como personas integrales que no solo estudian sino que complementan su formación con esta actividad”, relató.

CONVENIO

Contar con un lugar de estas características fue una etapa casi natural para la UTALCA, que así coronó el camino que inició con la creación del coro, luego con el establecimiento del Conservatorio y la Escuela de Música.

El profesor de la institución, Gonzalo Martínez, recordó que en el año 2009 se dieron los primeros pasos para materializar este sueño gracias a las posibilidades que entonces abrió el denominado Proyecto Bicentenario de Fomento de las Humanidades, Ciencias Sociales y las Artes, que se adjudicó la Institución y que le permitió acceder a financiamiento del Ministerio de Educación para estos fines.

Señaló que dicha iniciativa entregó las herramientas para complementar -gracias a la habilitación de nueva infraestructura y equipamiento-, y proyectar con más fuerza hacia la región el trabajo realizado en ese ámbito.

“Estamos en una Universidad que pudiendo haber sido estrictamente científico-técnica, desde hace años ya había apostado por esta área, frente a lo cual el proyecto del gobierno fue una suerte de resorte para avanzar en un camino que ya tenía un importante recorrido”, observó.

Fue precisamente esa trayectoria la que convenció al maestro Cobos de terminar con 56 años de residencia y labor en Estados Unidos para volver a Chile para radicarse en el Maule.

“Quedé muy impresionado con lo que está haciendo la Escuela de Música de la UTALCA y el nivel que ha logrado. Todavía es muy joven, con ciertas dificultades de desarrollo, como se dice los dolores del crecimiento, pero ha avanzado a pasos agigantados y eso es muy motivante”, reflexionó.

En ese contexto, el rector Rojas agregó que los estudiantes juegan un importante rol. “Ellos son agentes culturales y ahí hago un llamado a entender de que estamos creando algo donde no hay clientes, sino que la Universidad tiene que sumar todas las fuerzas para que esto se consolide”, mencionó.

“A veces nos enfrentamos a la falta de especialistas pero eso es parte de la realidad en la cual se desenvuelve Chile y la región, pero el hambre cultural es mucho más grande que las pequeñas deficiencias que podamos tener y hacemos un esfuerzo notable por mantener una Escuela de Música con muy pocos estudiantes, con un plantel de profesores de primer nivel y lo hacemos como parte de nuestro compromiso institucional”, reflexionó.

MÚSICA DESCENTRALIZADA

En este contexto, la directora de la Escuela de Música, Mirta Bustamante, expresó que los beneficios de contar con este espacio trascienden a la institución.

“Contribuye al desarrollo de la sociedad, a formar mejores personas, y, de manera importante, a la descentralización porque Santiago no es Chile como se dice y también en la región tenemos talento y el derecho a subirnos al escenario con nuestros niños para darles mejores oportunidades de desarrollo porque la cultura es la que le da sentido al crecimiento económico y eso la Universidad lo tiene muy claro”, opinó.

Por su parte, Gonzalo Martínez expresó que contar con un recinto como la Sala de Conciertos del Bicentenario permite a los maulinos ampliar su acervo cultural.

“Tener acceso a otra clase de repertorio que tradicionalmente no transmiten las radios, que no es fácil de ir a ver a un concierto,  creo que es fundamental porque además les abre un mundo a los estudiantes y sus familias en cuanto a que pueden descubrir que hay un mundo y cosas interesantes más allá de la televisión e internet”, comentó.