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Cómo controlar el estrés… sin estrés

Cómo controlar el estrés… sin estrés

Junio 25, 2018101Views

Personas que laboran en ambientes con una mayor interacción con el público están más expuestas a sufrir trastornos relacionados al estrés de acuerdo a los especialistas.

Marcia lleva una semana con licencia médica por estrés. Turnos en su trabajo mezclado con algunos problemas familiares desencadenaron en ella una sensación continua de agotamiento y mal genio, que la llevaron a ver a un especialista.
“Siempre me sentía cansada, aunque hubiese dormido muchas horas. Lo peor fue un día que sin una razón determinada me puse a llorar en mi trabajo. En ese momento sentí que mis niveles de estrés normal estaban superados y podía colapsar”, recordó.
“El doctor me dijo que era necesario que descansara un par de días y me dio licencia. Creo que fue bueno, ya que ahora me siento un poco mejor y más tranquila”, añadió esta profesional que se desempeña en el área de la salud.
Episodios como el descrito por Marcia encajan en el diagnóstico de “estrés”, que según explicó la académica de la Facultad de Psicología de la Universidad de Talca, Doris Méndez, es un fenómeno que se genera cuando existe un desequilibrio entre las demandas del entorno o lo que se exige a una persona, la cual no logra hacerles frente con los recursos con los que se cuenta, ya sean estos de tipo personal, profesionales, material o incluso por falta de tiempo.

SÍNTOMAS

Especialista en psicología organizacional, la profesora Méndez dijo que en personas expuestas a altos niveles de estrés esta dolencia puede manifestarse a través de reacciones fisiológicas, cuya aparición dependerá de cada afectado.
“Los síntomas pueden ir desde la pérdida de sueño, dolores de estómago, presentar tendencias a estar desatento o falto de concentración, y hasta con algunos problemas cognitivos, como dificultades para organizar el pensamiento, olvido de detalles, así como también disminución o altibajos en el estado de ánimo”, explicó.
La profesional agregó que en casos extremos se puede llegar a una condición denominada “síndrome del quemado” (también conocida como “burn out”), que afecta a quienes viven en un estado de estrés y ansiedad permanente. Las personas que llegan a este nivel presentan una fatiga continua así como también estados profundos y crónicos que la alejan de las relaciones interpersonales, son poco empáticas con su entorno. Además se sienten desencantadas con su trabajo y poco eficaces.

PROFESIONES

La académica de la Facultad de Psicología de la UTALCA señaló que si bien las personas reaccionan de diferente forma a situaciones de estrés, hay personas que por la labor que realizan están más expuestas a desarrollar la patología.
“Hay algunas profesiones que con más frecuencia presentan estos trastornos, por ejemplo, aquellas que tienen que ver con atención de otras personas, como las áreas de salud o educación, pero también se han visto casos en personas que laboran en la locomoción colectiva”, indicó.
“También se ha visto este síndrome en actividades como las que desarrollan personas que trabajan en iglesias como los párrocos y también en dueñas de casa”, añadió la psicóloga.

NIVELES

Doris Méndez además desmitificó que el estrés sea un factor esencialmente negativo. “Hay un cierto grado de estrés que llamamos estrés positivo o eustrés, que es necesario para vivir, para responder al mundo a diario. Uno pasa desde el estado de descanso a uno de alerta para hacer las actividades del día y que nos sirve para responder positivamente a las exigencias”, afirmó.

No obstante, advirtió que si no existen condiciones adecuadas ante un aumento prolongado en la tensión, se puede transformar en negativo o “distrés”, en caso de que se vuelva continuo o crónico.
“Si generamos una línea donde definimos los niveles de estrés podemos partir indicando que existe un estrés mínimo, que sería como estar en una etapa de sueño, luego tenemos el estrés positivo, posteriormente pasamos a un distrés, que es algo más desagradable que pasa en un tiempo determinado y donde uno se recupera. Más arriba encontraríamos el estrés crónico que puede llegar a un extremo con el ‘burn out’”, analizó.
“Todos en la vida debemos lidiar con estrés más intensos, pero si son pasajeros deberían ser algo que podamos tolerar, por ejemplo, diariamente uno puede tener estrés producido por un taco o por llegar tarde a alguna actividad, pero esto debería ser pasajero si los recursos para solucionarlo son suficientes, entonces uno se recupera con facilidad”, agregó Méndez.
En el caso de otros tipos de estrés, como los denominados postraumáticos, estos son gatillados por una situación o evento determinado, por ejemplo un accidente o una situación de violencia vivida.
“Hay una característica diferenciadora en ellos y es que en muchos casos la persona tiene flashback, es decir, que el suceso que provoca el estrés vuelve a la memoria, se revive o se recuerda en el sueño por ejemplo”, comentó la psicóloga.

ENTORNO

Junto con la atención de un especialista, quien sufre de estrés debe contar con el apoyo de su entorno directo para disminuir los factores que causan el trastorno.
En este sentido, la profesora Méndez afirmó que “si el estrés es de tipo laboral, las jefaturas tienen una gran responsabilidad ya que deben evaluar las condiciones que están provocando el desajuste de un empleado, analizar donde se encuentra el desequilibrio que se está produciendo respecto a las demandas y los recursos y ver posibles soluciones y brindando apoyo”.
La académica indicó que este tipo de situaciones se pueden tomar como una oportunidad para mejorar, ya que si un profesional está con estrés por motivos de trabajo, esto puede servir como una alerta para observar que pasa con la organización de tareas al interior de una unidad o empresa y de esta forma solucionar un problema que puede llegar a provocar situaciones más complejas. Además, indicó la especialista, es importante que los compañeros de trabajo y el entorno en general sean empáticos frente a situaciones de estrés que se observen. “El apoyo interpersonal ayuda mucho a sobrellevar las cargas o factores estresantes”, precisó.
Por ello, “se debe dar tiempo para descansos o pausas, si el trabajo es de escritorio, la persona debe tener la posibilidad de levantarse y hacer alguna cosa distinta a la habitual, en especial si la función que se realiza es monótona o repetitiva”, sostuvo.
“Es importante que la persona esté motivada, facilitar espacios de encuentro en el propio espacio donde se labora, así como también realizar cada cierto tiempo actividades al exterior de las oficinas. Junto con esto tener condiciones psicosociales adecuadas, como liderazgos positivos, una buena organización de tareas, así como condiciones contractuales adecuadas ayudarán a tener un ambiente laboral con un menor grado de estrés”, comentó.

ATENCIÓN EN EL MAULE

En la Región del Maule, uno de los espacios que brinda atención a quienes sufren de estrés es el Centro de Psicología Aplicada (Cepa) de la Universidad de Talca, entidad que cuenta con un equipo interdisciplinario especializado en la atención de niños o adultos, que presenten distitnas patologías.
Además, la entidad cuenta con un convenio con el estatal Instituto de Seguridad Laboral, uno de los cuatro organismos que está a cargo de administrar el seguro social contra riesgos de accidentes del trabajo y enfermedades profesionales.
El convenio permite que el Cepa atienda a los afiliados de la entidad que presentan casos de estrés o trastornos de salud mental clasificados como enfermedades laborales.