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Factores que inciden en la psiquis maulina

Factores que inciden en la psiquis maulina

Junio 25, 2018276Views

Las características socioeconómicas de la zona, más la ocurrencia algunos fenómenos naturales o causados por la acción humana, son variables que inciden en el estado psicologico de los habitantes.

Uno de cada tres habitantes de la región del Maule ha experimentado en algún momento de su vida un problema de salud mental.
Al buscar una explicación para este fenómeno, y si bien la estructura psicológica es distinta entre una persona y otra, hay elementos que pueden generar dolencias comunes a nivel de la población.
Así por ejemplo eventos como el terremoto del 27 de febrero de 2010 o los incendios forestales que afectaron la zona durante el verano de 2016, causaron trastornos en una comunidad que no estaba preparada para enfrentar sucesos de tal magnitud. Como referencia, cabe mencionar que durante el primer semestre después de ocurrido este último acontecimiento unas 6.000 personas tuvieron que recibir apoyo psicológico.
“Los impactos naturales también hacen lo propio. Contribuyen en cierta medida a esa situación de vulnerabilidad. No hace más que agregar estrés, que es la base de las patologías mentales”, explicó el académico de la Facultad de Psicología de la Universidad de Talca, Emilio Moyano.
Sin embargo, el docente también reconoció que “hay investigaciones que han determinado que factores de crisis muestran un clima de fortalecimiento mental. En China, crisis significa algo negativo pero también una oportunidad. Gran parte de nuestros ciudadanos se levantaron de estos eventos y crecieron para ser mejores personas”.

VARIABLES

Moyano mencionó la dimensión socioeconómica como una de las variables que pueden detonar este tipo de dolencias.
“La precariedad económica que tiene el Maule, con bajo nivel de sueldo promedio, inequidad y con grandes carencias, genera situaciones de vulnerabilidad. Existen teóricos como Richard Wilkinson, quien sostiene que la desigualdad entre grupos económicos y sociales produce una mayor mortalidad y morbilidad en sectores más pobres”, explicó.
Según la última Encuesta Suplementaria de Ingresos, publicada en 2016, el Maule quedó como la penúltima región con menor cifra de ingreso mensual del país. En esa época, la región promediaba un ingreso salario promedio de 385.500 pesos, muy por debajo de los 517.000 pesos del promedio nacional.
Por otra parte el Instituto Nacional de Estadística reveló que en el trimestre móvil diciembre 2017-febrero 2018 la cifra de desempleo regional alcanzó el 5,1%, lo que se traduce en un aumento porcentual de 2,7% respecto al mismo lapso del periodo anterior.
“También es una región, junto a la novena, con altos niveles históricos de alcoholismo. Acá se produce mucho alcohol, el cual es un factor asociado a una pobre salud mental porque te hace más vulnerable a desarrollar ese tipo de patologías. Aunado a eso ha incrementado el consumo de droga en los más jóvenes, lo cual representa otro factor de riesgo”, añadió.

CRECIMIENTO

Según el profesor Moyano, quien ha realizado una amplia investigación en el campo de la economía y calidad de vida, tanto estas variables como otras inciden en la estabilidad psicológica de los habitantes que en algunos casos pueden llegar a situaciones extremas, como lo reflejó en el artículo “Suicidio y Producto Interno Bruto en Chile: Hacia un modelo predictivo”. “Tengo varias hipótesis sobre el fenómeno suicida, el cual es sumamente preocupante en el Maule”, acotó.
“Tiene que ver en función del trabajo y la economía que tenemos. El clima laboral tiene características tensionantes y absorbe mucho tiempo de las personas, quienes suelen aislarse y tienen menos vida familiar. Además, la globalización ha generado mayor nivel de endeudamiento y un modelo de vida individualista más que colectivista, con grandes desigualdades entre los que más y menos tienen. Eso contribuye a cuadros depresivos hasta el extremo del suicidio. En Chile más que desarrollo ha habido un crecimiento económico”, reflexionó.

MESA REGIONAL

En la actualidad, en la región existe una mesa de trabajo sobre salud mental orientada a la atención de pacientes que enfrenten situaciones derivadas de desastres naturales.
María Constanza Muñoz, encargada del programa Salud Mental, Suicidio, OH y Drogas de la seremi, valoró la importancia de la agrupación multidisciplinaria.
“El impacto fue bastante alto de los incendios, incluso mayor que el terremoto. Por ello implementamos este plan con líneas de acción a objeto de promover el bienestar psicosocial de la población afectada. Trabajamos con el Servicio de Salud, Sename, Samu, Carabineros y Onemi en función de abordar y analizar riesgos en población vulnerable como mujeres embarazadas, niños, personas de las tercera edad o en situación de discapacidad y población con problemas previos de salud mental”, indicó.

ATENCIÓN ASISTENCIAL

Según los registros del programa de salud mental en centros de Atención Primaria de Salud (APS) del Maule, en el año 2017 ingresaron 16.247 personas, 11.223 mujeres y 5.023 hombres.
Los denominados trastornos del humor (afectivos–depresión) comandan la estadística de prevalencia con cerca del 40% de los casos. Le siguen los trastornos del comportamiento y las emociones de comienzo habitual en la infancia y adolescencia, y luego los trastornos mentales y del comportamiento debido a consumo de sustancias psicotrópicas, respectivamente.
La red de salud del Maule cuenta con programas de salud mental en los 43 Cesfam de la región; unidades de salud mental en cada uno de los 13 hospitales; cinco unidades o servicios de salud mental en hospitales con especialistas psiquiatras; 18 programas ambulatorio básico para personas con consumo problemática de alcohol y drogas; dos centros de salud mental en Talca y Linares (Cosam) y dos nuevos Cosam en Curicó y Constitución.
También una unidad hospitalaria en Talca de cuidados intensivos en psiquiatría con 21 camas, dos Programa de Reparación y Atención Integral de Salud (PRAIS) dirigido a los afectados de violaciones a los derechos humanos; cinco hogares protegidos para personas en situación de discapacidad de causa psíquica y como novedad el primer centro de apoyo comunitaria para personas con demencia.

QUÉ FALTA

Si bien durante la última década se ha multiplicado la atención que brindan los centros de salud de la región a este tipo de patologías, aún las estadísticas son preocupantes.
Al respecto, el profesor Moyano reflexionó que la baja asignación presupuestaria a la salud mental es una de las consecuencias del crecimiento en las cifras.
“Como Estado, hay que hacer lo que históricamente los gobiernos han resistido hacer: aumentar los presupuestos de salud mental”, subrayó.
“En la previsión presupuestaria nacional de salud, el ítem de salud mental es el más pobre. La inversión en estas patologías están muy empobrecidas, tenemos excelentes profesionales pero sin inversiones adecuadas en atención primaria. Si los recursos siguen siendo bajos y las necesidades de la población incrementan debido al boom tecnológico, desempleo, estrés laboral y, además no hay los mecanismos de prevención y recursos humanos, difícilmente podremos revertir la situación”, detalló.
Muñoz, por su parte, coincidió en la falta de presupuesto pero con la diferencia de que centró el tema en el ámbito comunicacional, a fin de realizar planes y campañas preventivas. “Se debe hacer entender a la gente que estos problemas son más comunes de lo que pensamos y que sí existe una atención asistencial que puede curar su patología”, aseveró.

INFANCIA

Otro aspecto respecto del cual Moyano advirtió la necesidad de concentrar esfuerzos fue en la generación de una política de infancia a fin de evitar que los menores arrastren psicopatologías hasta la adultez.
“¿Qué pueden hacer los organismos intermedios? Los establecimientos públicos y colegios privados, deben tener mayor disponibilidad de horas con psicólogos, psicopedagogos y profesores especialistas de trastornos de aprendizaje, de tal manera de ir consolidando una educación más integral y menos desequilibrada. Hoy día se le da más énfasis al rendimiento cognitivo del niño y se le enseña poco o nada de cómo enfrentar la vida. Parte del éxito de la educación finlandesa y danesa proviene de este modelo”, planteó.