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Atención y cuidado de la salud mental

Atención y cuidado de la salud mental

Junio 25, 2018128Views

Poco atendida y comprendida por muchos, requiere de la misma atención que otras patologías que afectan al organismo. El problema es que la gran mayoría no le presta la debida atención.

Al preguntarle a Marcia, Oscar y Javier sobre su salud, no dudan en contestar que se consideran jóvenes sanos; hacen deporte de forma continua, mantienen una dieta equilibrada, no fuman, y no han sentido ninguna molestia que pueda advertir la existencia de algún problema en su organismo. Sin embargo, al reiterar la misma pregunta, pero esta vez enfocada en su salud mental, el silencio se apoderó de la conversación.
“La verdad es que no sé”, respondió la joven, respuesta que fue compartida por sus compañeros.
“No sabría decirlo, no había pensado en ello”, confesó Javier, a lo que Oscar aportó con otra interrogante; “¿cuándo y cómo uno sabe si está bien?”.
“Podríamos considerar que una persona es mentalmente sana cuando desarrolla una conducta adaptativa frente a las demandas de su mundo interno y de la realidad externa compartida”, fue la respuesta que entregó el profesor de psiquiatría y salud mental de la Escuela de Medicina de la Universidad de Talca, Alfredo Cancino.
Agregó que esto se logra cuando la persona “se conduce flexiblemente considerando la multiplicidad de puntos de vista que le permiten explicar lo que le pasa y cuando es capaz de integrar armónicamente sus experiencias vividas en una autoimagen dotada de unitariedad y de continuidad histórica”.

FACTORES DE RIESGO

Sabemos que la comida chatarra o los excesos pueden dañar el organismo, pero ¿cuáles son las principales amenazas para la salud mental?
“Las personas somos complejas, tanto en nuestras relaciones sociales como en nuestras creencias, valores, pensamientos, emociones y conductas”, planteó el decano Facultad de Psicología de la UTALCA, Marcelo Leiva.
Sobre esa base, el profesional indicó que son múltiples los factores que inciden en ella, y que pueden variar dependiendo del entorno en que se sitúen las personas.
“Pensando en nuestra región, existen variables que debiéramos tomar en cuenta. Por ejemplo, el contexto rural o urbano, tanto en su incidencia cultural como en el aislamiento social que muchas veces implica. En ambientes de aislamiento surgen identidades culturales lo cual es muy positivo; no obstante, también se refuerzan usos y costumbres propias que pueden estar cargadas de prejuicios”, comentó.
Para graficar lo anterior el decano mencionó la mantención de estereotipos tradicionales de género: “El rol de la mujer como mantenedora de la familia y el hogar, como propiedad incluso del hogar y del proveedor. También sobre pautas de crianza basada en estereotipos, como que los niños realizan actividades fuera del hogar y las niñas cuidan el hogar, o en la violencia (pegar a los niños para ‘enseñarles’)”.
En ese sentido, agregó que estudios realizados en la Facultad revelaron que el principal factor para el aumento de síntomas depresivos en consultantes a centros públicos de salud es el maltrato durante la infancia.
El profesor Leiva dijo que si a esa realidad se agregan otros estresores “cotidianos” -como pueden ser el estrés laboral o el desempleo- o “extraordinarios” (desastres naturales como los terremotos o incendios forestales) “podemos explicarnos muchas cosas respecto de nuestra salud mental y de los indicadores adversos que la región presenta”.

CUIDADOS

Con tantas variables involucradas, ¿qué considerar para velar por una salud mental óptima?
“El ser humano es un ser primordialmente emotivo. En el curso de su desarrollo va adquiriendo sucesivas capacidades cognitivas, pero siempre sobre una matriz emocional de significados. Desde esa perspectiva, el cuidado de la salud mental pasa necesariamente por el establecimiento de vínculos interpersonales seguros”, observó el profesor de la Escuela de Medicina de la UTALCA, Alfredo Cancino.
Por lo anterior, el académico sostuvo que el ambiente en que se genere ese aprendizaje puede sentar las bases para el futuro.
“Se sabe que las personas criadas en ambientes afectivos previsibles y disponibles son quienes menos desarrollan patología mental y -por el contrario- es en el contexto de las disfunciones interpersonales donde se han identificado los principales factores de riesgo que amenazan la salud mental, principalmente, en las primeras relaciones significativas, las que inevitablemente trazan una senda o un estilo afectivo”, explicó.
Cancino indicó que ejemplos de la influencia del factor interpersonal sobre la patología mental son los cuadros psiquiátricos en personas con antecedentes de abuso/maltrato infantil, los trastornos mentales asociados a la violencia doméstica, las consecuencias deletéreas (destructivas) de la discriminación y las secuelas psicológicas de la violación masiva de los derechos humanos, entre otros.

PREJUICIOS

Uno de los principales obstáculos que enfrenta la salud mental, son los prejuicios que aún existen en algunos sectores de la población.
“Existe un estereotipo respecto del psicólogo que trabaja con personas ‘locas’. Esto no es fácil de erradicar”, dijo el profesor Leiva.
Reconoció que por esa razón “pese a las señales” -como sentir una profunda tristeza varias veces por semana o bien dolores en el cuerpo sin causa fìsica aparente- “las personas son reacias a consultar”.
Añadió que otra problemática se observa a nivel de servicios públicos, donde no existe la capacidad para brindar una atención integral. “Por ejemplo, en los consultorios existe un perfil de paciente policonsultante que es bastante complejo de tratar, que va continuamente por diversas quejas inespecíficas. Probablemente existe un factor psicológico ahí que no ha sido tomado en cuenta”, advirtió.
Frente a esto último, el profesional señaló que la clave está en el trabajo interdisciplinario.
“Atender a la persona completa más allá de su queja de salud específica. Asimismo, los talleres psicoeducativos son una excelente instancia de diálogo con la comunidad para estos fines. Allí se educa sobre temáticas de salud mental mediante un método participativo en el cual las personas explican cómo experimentan en sus vidas las temáticas allí tratadas. La educación social también es una poderosa herramienta en la difusión de soluciones de salud mental a las personas y las comunidades en las cuales están inmersas”, profundizó.

“GIMNASIA” MENTAL

Por otra parte, el doctor Cancino señaló que “cada vez resulta socialmente más aceptado pedir ayuda profesional. Los mitos estigmatizantes sobre que el psicólogo o el psiquiatra curaba a los locos se han ido disipando progresivamente en la medida que se ha alcanzado un mejor nivel cultural en la población chilena y mundial”.
Y en materia de cuidados preventivos, el profesional mencionó la posibilidad de practicar estrategias de “gimnasia mental”. “La meditación y la relajación, el desarrollo espiritual y artístico, la higiene del sueño, el desarrollo de un buen sentido del humor, entre otras estrategias generales”, explicó.
No obstante, advirtió que “resulta fundamental el fomento de la sana reciprocidad: desarrollar sensibilidad al respeto propio y ajeno en el seno de relaciones interpersonales armónicas, colaborativas y enriquecedoras. Por supuesto que el bienestar mental también depende de un macrosistema socioeconómico que sea equitativo y accesible, y que fomente el respeto del que habla”.