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A nadie sorprende encontrar ropa y muchos otros artículos “made in China” que invaden las tiendas maulinas. Tampoco asombra que en Europa sea posible encontrar cerezas de Romeral en una feria y vinos de algún valle maulino en un supermercado. Ni que el sushi ya sea tan popular entre los chilenos como las empanadas.

Con ejemplos reales como estos, es posible ilustrar lo que significa la globalización de la economía, del cual nuestra región no está exenta. El mundo se ha convertido en un solo gran mercado y ya no es posible pensar en una zona con una estructura económica que solo consuma los bienes y servicios que produce en su territorio.

Hoy día es posible encontrar en un lugar, productos que fueron fabricados en varios países distintos, como los autos, que son ensamblados en un territorio, pero sus piezas provienen de industrias localizadas en diferentes naciones e incluso continentes.

INTERDEPENDENCIA

La globalización se ha convertido principalmente en las últimas décadas en un término de uso común para denominar un proceso de creciente interdependencia que, al comienzo, se refería más bien al ámbito económico, pero ahora se extiende a la innovación tecnológica, las comunicaciones, el transporte, el ocio, la cultura. Incluso el ordenamiento jurídico. Pero para el ciudadano común y corriente, el consumo es una dimensión en la que más se palpa la existencia del mundo global.

Ahora no solo es posible encontrar un artículo de un país determinado en una tienda de otro ubicado en un continente distinto, también existen las facilidades para comprar, desde la comodidad del hogar o de la oficina, algún bien que se ofrece en otro lugar del planeta. Todo esto debido a que a la par con el incremento de las transacciones de mercado o con clara influencia en ellas, el mundo ha sido testigo y ha experimentado el impacto de un acelerado desarrollo de las comunicaciones que trasladan la información al instante de un lado al otro del planeta, a través de internet, mientras el transporte traslada los bienes a través de grandes distancias en escaso tiempo.

Esa interdependencia también tiene sus desventajas, una de estas es que las crisis afectan a todos los países y que, por ejemplo, un suceso que repercute negativamente en bolsas de valores de un lugar, puede tener repercusiones negativas en la economía de otro país ubicado a miles de kilómetros. Un dicho popular señala que “cuando China estornuda, en Chile nos agripamos”.

Afortunadamente, según el ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés, en la actualidad “hay un mejor tono cíclico de la economía mundial” y “parece haber muchos países en que se ven mejores indicadores” aunque en un escenario de muy bajo crecimiento del comercio mundial, lo que en su opinión es preocupante porque un ambiente así “no es coherente un crecimiento de largo plazo”. En el fondo, hay “un ambiente de incertidumbre”, en la política económica mundial.

MAULE GLOBAL

En la Región del Maule la globalización tiene expresiones concretas en el crecimiento y en factores como el empleo, dado que esta es una zona silvoagropecuaria y, especialmente, frutícola, con productos que se comercializan en gran parte en mercados extranjeros, es decir, las exportaciones son el motor de la región, como explicó el economista Gabriel Pino, académico de la Facultad de Economía y Negocios (FEN) de la Universidad de Talca.

“En este contexto la globalización, a través de la actividad económica en mercados externos, tiene gran impacto en la región. Si sus socios comerciales –destinatarios de sus productos- crecen, comprarán más productos del Maule y, por lo tanto, tendremos un mejor crecimiento y más empleo”, aseguró.

TRATADOS

Asociado a la globalización de la economía, surgieron los tratados de libre comercio (TLC). Estos constituyen un acuerdo regional o bilateral que tiene por finalidad ampliar el mercado de bienes y servicios entre los países socios.
Este tipo de pactos consiste en que se eliminan o rebajan de modo sustancial los aranceles de los bienes y servicios que se comercializan entre las partes, acuerdos que se rigen por las reglas de la Organización Mundial de Comercio (OMC) o consensuadas entre los países del tratado.

Sobre el impacto de los TLC en la Región del Maule, Gabriel Pino aseveró que al disminuir estos las barreras al comercio internacional, “hacen que los bienes producidos en nuestra región se puedan comercializar a precios más bajos en el extranjero y, por lo tanto, sean más competitivos, lo que repercute en una mayor producción y empleo regional”.

Entre los TLC más significativos están el suscrito con la Unión Europea, el Acuerdo Comercial Asia Pacífico, el Mercosur (del cual Chile es miembro asociado) y la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OECD), a la que Chile se enorgullece de pertenecer porque implica participar en un club cuyos socios pertenecen al mundo desarrollado.

Esta última organización, creada en 1961, agrupa a 35 países miembros y su misión es promover políticas que mejoren el bienestar económico y social de las personas alrededor del mundo. El organismo de cooperación internacional anunció en diciembre de 2009 la invitación a Chile a formar parte de ella como miembro pleno. Menos de un mes después, el 11 de enero de 2010, se efectuó en el Palacio de La Moneda, la ceremonia de firma del convenio de adhesión entre la Presidenta Michelle Bachelet y el Secretario General de la OECD, Ángel Gurría.

SOCIO 31

Chile se convirtió así en el miembro número 31 de la Organización, pese a arrastrar serios problemas de inequidad y déficits en el ámbito social que los países desarrollados ya superaron, pero hay otras condiciones que nuestro país reúne y que le abrieron las puertas de la organización.

“Para pertenecer a la OECD hay que cumplir una serie de requisitos como estabilidad política o una institucionalidad sólida, que Chile sí cumple, y por lo que se convirtió en el primer país sudamericano en pertenecer a la OECD”, dijo al respecto el profesor Pino.

“Sin embargo, esto no implica que no exista trabajo por hacer. De hecho implica que la OECD nos marca un camino a seguir en pos del anhelado desarrollo, el cual mientras no se solucionen los problemas de equidad de la sociedad chilena, no se alcanzará”, añadió.

BREXIT

Un fenómeno del último tiempo han sido iniciativas, fundamentadas en políticas de “miradas hacia adentro” que ponen en duda los beneficios internos de ser parte de alianzas o acuerdos. El ejemplo más claro es el Brexit —abreviatura de Bretain y exit, que significa salida en inglés—, en el Reino Unido, donde un referendo finalmente refrendó el acuerdo de salida de la Unión Europea. Quienes estuvieron a favor de esta propuesta, argumentaron que la permanencia en ese club implicaba más un freno que una contribución al desarrollo del Reino Unido.

Sobre las consecuencias de esa decisión hubo una serie de opiniones tanto respecto de su impacto en la propia UE y en países, como Chile, por su inserción en la economía global.

Gabriel Pino precisó que al salir el Reino Unido de la Unión Europa, también se marginó de todos los tratados que esta posee, uno de estos con Chile. Por la misma razón, una de las consecuencias es la llegada de productos maulinos a un mayor precio al mercado británico, con una repercusión en una menor venta en este mercado.

A su juicio para saber el impacto que esto tendrá en la región, hay que contextualizar qué importancia tiene el mercado británico para las exportaciones maulinas. “El principal destino de estas es Asia, con más del 40%; en segundo lugar está Norteamérica, con alrededor del 30% y, en tercer lugar, aparece la Unión Europea, con alrededor de un 20%”, detalló.

Dentro de este último porcentaje habría que identificar qué porcentaje de los productos maulinos va al Reino Unido, que se estima bajo en relación a las exportaciones totales.

NO ES RELEVANTE

“En definitiva, el Brexit sí tendrá un impacto negativo en las exportaciones, pero no debiera ser relevante. Sin embargo, este es el impacto directo al cual se podrían agregan efectos indirectos que sí podrían afectar las exportaciones maulinas de forma importante. El Brexit genera incertidumbre en el mercado europeo, el cual de ser importante puede afectar la actividad económica y, por ende, tener un mayor impacto en la región”, planteó el economista.

Asimismo reflexionó respecto de que la medida adoptada por el Reino Unido ha generado un movimiento que, al parecer, han tratado de imitar otras economías, el que podría ser significativo si más países optar por abandonar la Unión Europea.

“Afortunadamente, desde el Brexit hasta hoy no hemos visto importantes variaciones en la actividad económica europea, además de que movimientos similares al Brexit en otros países parecen no estar prosperando. De seguir esta tendencia no deberíamos ver un impacto importante en la región. Sin embargo, si ese movimiento separatista toma fuerza, sí veremos efectos en las exportaciones y el empleo en la región”, comentó.

Una señal de tranquilidad en torno a la integridad de la Unión Europea parece significar la elección del presidente de Francia, Emmanuel Macron, favorable a la mantención de esa alianza europea, a diferencia de su derrotada contendora, Marine Le Pen, partidaria de la autonomía.

De igual modo, un jaque a los tratados y, particularmente, a los acuerdos multilaterales provinieron de Estados Unidos, con las políticas antiglobalización de Donald Trump. No obstante, a juzgar por el profesor Pino, hay que esperar si estas posiciones son imitadas por otras economías para hablar del inicio de un  nuevo foco en las políticas económicas, o un proceso de desglobalización como se ha denominado. “Hasta ahora, parece que no se está extendiendo a otras economías donde han aparecido candidatos con un discurso similar”, expresó.