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Haga el siguiente ejercicio, mire a su alrededor y observe cuántas personas están en este momento mirando sus celulares, lo más probable es que muchos de ellos estén concentrados revisando sus cuentas o perfiles de redes sociales. Y es que con la democratización del acceso a Internet, las plataformas de interacción como Instagram, Facebook o Youtube han cobrado un protagonismo cada vez mayor en nuestras vidas.

Desde niños pequeños a adultos mayores son millones las personas que sólo en Chile tienen, por lo menos, una cuenta en alguna comunidad digital que les brinda la posibilidad de compartir contenidos, publicar fotografías, opiniones, intereses y gustos, que en pocos clicks son compartidos con la comunidad en torno a dicha red, haciendo pública cuantiosa información personal. El problema es que no todos tienen claros los límites de lo que deben o no publicar, llegando en algunas ocasiones a exponer aspectos que bordean la intimidad.

La especialista del Centro de Psicología Aplicada (CEPA) de la Universidad de Talca, Francisca Valladares, afirmó que existe una regla de oro que se debe recordar antes de utilizar las redes sociales: “si no lo harías en persona, no lo hagas en internet”.

“La idea es que quienes las usan comprendan que existen consecuencias en sus acciones que pueden afectarlos, como podría ser el cyberbulling o acoso cibernético, entre otros problemas”, advirtió.

HIPERCONECTADOS

La proliferación de smartphones o teléfonos móviles inteligentes y tablets, permiten que la gente se mantenga conectada a sus distintas plataformas durante las 24 horas del día.

Sólo como referencia, un estudio realizado el año pasado por Adimark y Entel arrojó que el 90% de los chilenos utiliza el móvil mientras está en cama antes de dormir. Otro 76% lo hace al despertar, antes de levantarse. Dentro de las actividades propias de la cotidianeidad, el 69% admitió usar el celular en el baño, un 42% mientras come, en tanto que el 39% declaró no tener problemas en utilizar sus redes sociales durante una misa o un funeral.

Las consecuencias del excesivo uso de estos dispositivos son múltiples. El doctor Jorge Las Heras, miembro de la Academia Chilena de Medicina, sostuvo que hay varias enfermedades o problemas psicológicos que se pueden gatillar por esta causa.

“Los testimonios de jóvenes que acceden a Internet en exceso, revelan efectos similares a los que genera la adicción a una droga y se traduce en irritabilidad, desesperación. Los jóvenes literalmente no saben qué hacer con ellos mismos”, explicó el facultativo, quien concordó en que lo principal es la prevención.

TIEMPO

Dado que, las redes sociales hoy son parte de nuestra vida cotidiana, con todas sus luces y sombras, ¿cómo educar sobre su uso?

La profesional del CEPA señaló que si bien este aprendizaje debe comenzar desde las primeras etapas de la vida, requiere de un sustento adicional: una positiva relación entre padres e hijos.

“En primer lugar los padres deben establecer desde pequeños buenas relaciones con sus hijos, esto promueve la confianza, que les permitirá estar al tanto de lo que les ocurre, así como también ellos sentirán que pueden acudir a sus padres en caso de que perciban algún riesgo”, planteó Francisca Valladares.

“Cuando no existe esta red familiar, que entregue afecto y protección, es cuando los niños y adolescentes son más vulnerables a influencias externas que podrían ser nocivas”, agregó.

La psicóloga añadió que en base a este acompañamiento inicial es que se debe apoyar el aprendizaje de niños y niñas. “Tanto en lo que respecta a internet como a la vida cotidiana, en quiénes puede confiar, explicándoles, por ejemplo, que no deben hablar con extraños, ni menos entregar información personal”, afirmó.

En ese sentido, la profesional remarcó en que la información se debe entregar de forma clara y precisa. “Es importante ser explícitos con ellos, dándoles a entender que existen personas con malas intenciones, y que, por lo tanto, deben cuidarse”, precisó.

Otra recomendación que entregó la especialista fue mantener un acompañamiento constante. “Es importante que un adulto los acompañe y observe cuando los más pequeños se conectan a internet, no sólo para redes sociales, sino en todo momento, ya que se pueden ver expuestos a contenidos inapropiados”, aseveró.

“En el caso de adolescentes, el uso puede ser regulado mediante una locación estratégica de los aparatos electrónicos, permitiendo que estén en espacios abiertos y fácilmente supervisados”, puntualizó.

Otro punto importante es la restricción horaria que debe cumplir toda la familia, se deben designar tiempos libres de pantallas como la hora de comer y lugares dentro de la casa sin acceso a ellos, como los dormitorios.

SEÑALES

Entre las señales de alerta que la investigadora del CEPA instó a monitorear, mencionó el tiempo que niños, niñas y adolescentes dedican a las distintas plataformas. La razón, advirtió, es que en algunos casos pueden llegar a reemplazar algunas áreas de desarrollo, ya sea social, académico o lúdico, lo que puede ser nocivo en su crecimiento.

“Cuando sólo tienen amigos que no conocen y con los que conversa únicamente online, o cuando dentro de sus contactos existen personas que no ha visto en vivo, se deben tomar resguardos”, precisó.

Más aún si estos tiempos excesivos evitan que desarrollen actividades presenciales que involucran a pares o actividades físicas necesarias.

“La recomendación es utilizar las redes sociales como una herramienta complementaria para el ámbito social, académico o lúdico”, señaló la psicóloga.

“TRANQUILO PAPÁ”

Con el propósito de ayudar a las familias en estas tareas, una estudiante de la carrera de Ingeniería Civil en Bioinformática de la Universidad de Talca, Constanza Galaz, propuso la creación de una aplicación móvil llamada “Tranquilo Papá” que pretende ser el primer servicio de control parental en Chile para el acceso de los menores a páginas de riesgo.

“Realicé un estudio de mercado que indicó que es una necesidad controlar los tiempos y el acceso de los menores a internet y redes sociales”, comentó la joven sobre la idea que ganó el concurso de innovación de la UTALCA “Atrévete a emprender”, hecho que le permitirá participar en septiembre en la Academia de Emprendimiento de la Universidad de California Davis en Estados Unidos.

Sobre su proyecto, detalló que “hay aplicaciones hoy que entregan el historial de navegación de un determinado dispositivo, pero la idea es que ésta cuente con un sistema de alerta, que sea automática para los padres, quienes podrán definir el acceso a ciertas páginas de su hijo”.

El director de la Escuela Civil en Bioinformática de la Casa de Estudios, Gabriel Núñez, destacó el trabajo que desarrolla la estudiante, quien además viajará próximamente a Japón donde efectuará un intercambio.

“El desarrollo de estrategias que permitan resguardar el buen uso de la información disponible en la red es fundamental, sobre todo para los niños. Creo que como adultos debemos educar, desde lo que hoy conocemos y eso implica que la tecnología se transforma en un insumo más dentro del capital de formación de los jóvenes, que debe ser orientado y dirigido adecuadamente. Para eso, herramientas como ‘Tranquilo Papá’ son claves”, afirmó.