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Poco a poco, abuelos y bisabuelos de los nativos digitales y adultos mayores que no tienen nietos, han sido seducidos por internet y las redes sociales en las que han encontrado un espacio para compartir, obtener información y conectarse con familia y amigos.

Muchos se hace también adictos al uso de estas tecnologías y no pocos son los que jamás intuyen que, tras al anonimato que provee el espacio virtual, se esconden peligros parecidos a los de la vida real y riesgos de ser presas de cíber delincuentes.

Sara González es un ejemplo de cómo los adultos mayores se han ido adentrando en el uso de internet y de las redes sociales.

“Me conecto principalmente por whatsapp para estar comunicada con mi familia: mi marido, mis hijos y nietos. También me es útil para mantener contacto e intercambiar información con dirigentes de mi junta de vecinos y estoy también en un grupo de matrimonios con los cuales a veces nos reunimos. El Facebook lo uso menos, igual que el correo”, relató.

Estar en contacto con la familia es quizás la principal razón por la que muchos adultos mayores utilizan y valoran las redes sociales. Para aprender, Sara no tuvo problemas, dado que su hija ingeniera informática se encargó de capacitarla y le habló también de los riesgos que implica transitar por las redes sin tomar resguardos.

CAPACITACIÓN

Sara admitió que no todos se manejan con la soltura con que ella utiliza whatsapp e indicó que en el grupo de adultos mayores al que pertenece, hay muchas personas que todavía estar al margen.

“Creo que es necesaria una capacitación digital porque muchos no entienden y es un buen medio para comunicarse, por ejemplo, cuando hay una emergencia, en casos de enfermedad y poder pedir ayuda”, expresó.

Tan rápido como surgen nuevas tecnologías, crece la población de adultos mayores. Se estima que cada año son 100 mil las personas que se incorporan a este segmento, muchas de las cuales acceden por sí solas al mundo digital, otras de la mano de familiares más jóvenes, como Sara.

Según un estudio de la consultora internacional IMS, de mayo de 2017, el 71,7% de los chilenos tiene acceso a internet y un 94% se conecta desde dispositivos móviles. Como es de suponer, los jóvenes, entre 18 y 34 años son quienes más tiempo pasan conectados, con 38.5 horas a la semana. El mismo estudio reveló que nueve de cada diez personas que usa internet, está registrado en alguna red social.

Por su parte, la Subsecretaría de Telecomunicaciones (Subtel) informó que de acuerdo a los resultados de la Sexta Encuesta Nacional de Acceso y Uso de Internet en Chile, el 70% de los chilenos son usuarios frecuentes de internet.

BRECHA DIGITAL

Respecto a la participación de los adultos mayores en esta cifra, en los últimos años se observa un creciente interés en este segmento etario por acceder a la web, pero aún existe una brecha digital significativa, dado que el 66% declaró que nunca se ha conectado a internet.

Los resultados de la misma encuesta indican que distinta es la situación de un 30,3% de los adultos mayores que reconoció haber utilizado la web en los últimos tres meses, principalmente en busca de información, para comunicarse y también con fines recreativos.

La Séptima Encuesta Nacional de Acceso y Uso de Internet mostró una realidad levemente distinta, puesto que señala que el 60% de quienes tienen entre 61 y 75 años no ha usado nunca el computador, en tanto el 62% de este grupo no ha accedido a internet.

En relación a los resultados de esta encuesta, la Subtel también especificó que los adultos mayores que usan internet en su mayoría buscan entablar comunicación con algún pariente, buscan noticias y opciones para recrearse con descargar películas o escuchar música.

CULTURA DIGITAL

Para extender la cultura digital a los adultos mayores, desde el Gobierno se han impulsado algunas iniciativas en alianza con diversas instituciones como ChileEnter y Fundación Vida Rural.

La presidenta de la Unión Comunal del Adulto Mayor de Talca, Marta Abrigo, confirmó la necesidad de realizar talleres sobre el tema “porque hay algunos adultos mayores a quienes les cuesta manejar su teléfono, por simple que sea, y hasta se complican para apagarlo. Lo malo es que aquí en la sede no tenemos internet, así que la capacitación tendría que ser verbal no más o directamente en los celulares”.

Junto con extender la capacitación para que los mayores aprendan a usar las nuevas tecnologías de la comunicación, un planteamiento compartido es la necesidad de actualizarlos también en seguridad digital, con el fin de evitar que sean víctimas de los cíber delincuentes.

Una investigación en ese sentido de la compañía rusa Karpersky Lab dio cuenta de las personas de mayor edad suelen entregar detalles personales y privados sin dimensionar los peligros a los cuales se exponen.

Sobre la explicación de este tipo de conductas en las personas de la tercera edad, la psicóloga Carolina Iturra, profesora de la Facultad de Psicología de la Universidad de Talca, observó que los mayores suelen utilizar las redes de manera muy ingenua “porque es una experiencia nueva para ellos y, por lo tanto, nunca la han vivido ni son capaces de identificar y alertar los peligros potenciales que pueden significar”.

“Frente a determinados mensajes que aparecen por whatsapp, eventualmente un usuario adulto de las redes sociales puede advertir el peligro y tener una mirada crítica para determinar si es o no un mensaje real. A los adultos mayores les cuesta eso porque asumen que las redes son siempre reales”, afirmó.

Por lo general, a este tipo de usuarios les cuesta darse cuenta que detrás de un falso aviso de su bando sobre el cierre de su cuenta o de una inexistente citación judicial, se esconde la acción de un delincuente que busca captar sus claves para estafarlo. También suelen publicar fotos de su familia, proporcionar datos de ubicación y otros antecedentes que pueden ser utilizados en ilícitos.

El director de la carrera de Ingeniería Informática Empresarial de la Universidad de Talca, Sabino Rivero, aseguró que los adultos mayores tienen hoy mucha facilidad para acceder a la tecnología digital.

“Lo digo por mi padre, una persona de 80 años, que usa tablet, whatsapp, facebook sin problemas y, a veces, realiza publicaciones no muy apropiadas, pero hay elementos para protegerse. Sin embargo necesitan ayuda. Nosotros somos los llamados a ayudarles respecto de los sistemas de protección porque difícilmente ellos van a configurar un navegador o su red doméstica o su whatsapp”, comentó.

Sabino Rivero añadió que “la gracia de hacer estas configuraciones es que uno las hace una sola vez y se evita muchos problemas”.

Al parecer hay también un cambio en la aproximación de los adultos mayores a las herramientas tecnológicas en general, porque hasta hace unos años se mostraban más desconfiados y resistentes a las nuevas tecnologías, según el psicólogo Emilio Moyano, de la misma Facultad. “Recuerdo que cuando salieron los cajeros automáticos, desconfiaban del sistema y no querían usarlos, quizás también a muchos pasó lo mismo con las redes sociales, pero estas pueden ser de gran ayuda para las personas mayores que tienen capacidad de usarlas”, relató.

“Las de más edad usan un teléfono normal, pero no celular para conectarse a las redes, lo que puede suceder en la primera fase de esa etapa de la vida. Sin embargo, los celulares pueden representar gran ayuda”, agregó.
Al respecto, advirtió que para ese propósito se requiere de aparatos que no compliquen al usuario cuando quieran utilizarlo.

“Los teléfonos de última generación son un desastre para que un adulto entienda su manejo, se requiere diseños amigables, grandes números y volumen alto para facilitar la interacción. Los diseños en general no están adaptados para la tercera edad y ahí hay mucho que hacer.

Por otra parte, también en algunos mayores se observa cierta adicción al uso de redes sociales como Facebook y whatsapp, lo que para Carolina Iturra puede ser manifestación de soledad.

“En estos casos, las redes sociales permiten a estas personas vincularse con otras y establecer relaciones sociales en el aquí y el ahora. Hay que pensar que si está en casa y jubilado, haciendo cosas que ya sabe de rutina y tiene mucho tiempo libre, es fácil que busque en las redes sociales pasar el tiempo, eso le llena”, acotó.

SOLEDAD Y REDES

Para Emilio Moyano, la soledad en el adulto mayor se da independiente del desarrollo tecnológico. “Es parte de la sociedad contemporánea que está organizada así, cada cual vive en su casa, con sus propias preocupaciones, los hijos se van y nadie quiere hacerse cargo de los viejos. Es una realidad hoy”, remarcó, junto con enfatizar que en la sociedad actual “hay harto riesgo de soledad, de depresión y melancolía. Es una realidad del Chile de hoy, un tema que no está resuelto”.

Tal vez por esta razón es que los adultos mayores que usan internet y las redes sociales buscan prioritariamente mantener la comunicación con su familia y está demostrado que hoy adultos en esa etapa de la vida viven más solos.

Un estudio sobre relaciones familiares y bienestar de los adultos mayores en Chile realizado por las especialistas María Soledad Herrera y Rosa Kornfeld, evidenció que en parte esta situación obedece al mejoramiento de las condiciones económicas y de vivienda.

Los conocidas expresiones “los hijos se van”, el “síndrome del nido vacío”, que implican la disminución de los vínculos familiares son quienes se compartía la vivienda, estuvieron tras el objetivo de su estudio que confirmó la importancia de la familia para los adultos mayores y cómo una buena calidad de relaciones familiares impacta de modo positivo en el bienestar de ellos.

GERONTECNOLOGÍA

En relación a las tecnologías apropiadas para el adulto mayor, como lo manifestó el profesor Moyano, la doctora Marilú Budinich, miembro de la Sociedad de Geriatría y Gerontología de Chile, se refirió a la importancia de desarrollar y poner a disposición de los adultos mayores herramientas tecnológicas asistivas, acordes con las necesidades de las personas. Como ejemplos, mencionó la alarma del celular para recordar el momento de tomar medicamentos, botones de pánico, sensores de temperatura y humedad, servicios de teleasistencia, detectores de humo y monóxido de carbono y alarmas que suenan cuando se abre o cierra una puerta.

A tal punto se ha expandido esta área, que la gerontecnología tuvo su lugar en el reciente Congreso de Geriatría y Gerontología de Chile, realizado en Santiago.

Según el presidente de la Sociedad de Geriatría de Chile y del congreso, Rafael Jara, el rápido envejecimiento de la población, más allá de lo que se esperaba, plantea la necesidad de aprender a envejecer y abordar temas que son ignorados y fundamentales que se extienden más allá de ámbitos como la salud, sino también a otros como la arquitectura, el derecho y la economía respecto del envejecimiento.