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Cuidado de la dentadura comienza con los dientes de “leche”

Cuidado de la dentadura comienza con los dientes de “leche”

Julio 27, 20182744Views

Desde la primera infancia el cuidado de los dientes es vital, en especial en el Maule donde, tanto en niños como en adultos, las caries representan una amenaza significativa.

¿Sabía que durante el segundo mes de embarazo comienza la formación de los dientes en el feto?
Muchas personas desconocen esta información, creyendo -de forma errónea- que este proceso comienza recién después del nacimiento.
“La formación se inicia entre la sexta y la octava semana de vida en el caso de los dientes temporales, más conocidos como ‘dientes de leche’, mientras que los definitivos inician su formación en la vigésima semana de crecimiento del feto”, aclaró la odontopediatra y académica de la Escuela de Odontología de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de Talca, Paula Pino.
Explicó que las piezas dentales temporales son de vital importancia, ya que no solo permiten que el niño pueda comer bien y hablar en forma adecuada, “también sirven de guía para el desarrollo y erupción de los dientes definitivos, es por ello que se deben cuidar tanto como estos últimos”.
Por lo anterior, la especialista otorgó especial énfasis al cuidado e higiene con que se les debe tratar para evitar la aparición de caries, la principal amenaza para la salud bucal infantil, en especial, de los niños y niñas maulinas.

CARIES

Un estudio realizado el año 2014 por la Unidad de Cariología de la mencionada Facultad, reveló que en el Maule el 80,62% de los menores de 6 años presentan este tipo de dolencia, porcentaje que, en ese entonces, superó en más de 10 puntos el promedio nacional de 70,36%.
“Tienen más lesiones de caries con cavidades extensas, reportadas por el Ministerio de Salud para el país, con el agravante que los niños de comunas rurales tienen casi el doble que el promedio nacional”, indicó el profesor Rodrigo Giacaman, quien lideró la investigación, la única de este tipo realizada en el Maule.
“El estudio concluyó que los niños de la región tienen una salud oral severamente deteriorada, más alta que la media de Chile. Los que viven en sectores rurales son significativamente más afectados que los niños urbanos”, remarcó Vidal Pérez, también académico de la Escuela de Odontología de la UTALCA.
Sobre esta diferencia, Paula Pino indicó que obedece a que las caries son una enfermedad que se ve fuertemente afectada por las determinantes sociales que caracterizan a unos y otros sectores. “Esto hace que las personas de un nivel sociocultural más bajo, de zonas rurales, se vean mucho más afectadas y con mayor severidad. También determina que muchas veces este grupo -el más vulnerable- sea el que menos llegue a la atención odontológica”, planteó.

EDUCACIÓN TEMPRANA

El profesor Pérez enfatizó en la necesidad de aumentar las iniciativas dirigidas a la prevención, las que dijo debieran involucrar a los menores desde etapas tempranas, con particular apoyo de padres y cuidadores.
“Se requiere de un fuerte compromiso familiar en especial de la comunidades rurales. Se debe afianzar la educación en una dieta saludable, que incluya más frutas y verduras, y disminuya el consumo de azúcar”, explicó.
Agregó que lo anterior se debe complementar con una buena higiene bucal. “El uso de pasta de dientes con flúor y visitas semestrales al dentista con eventual aplicación de flúor como barniz, son algunas de las medidas que podrían ayudar a disminuir la prevalencia de las caries dentales en los niños de nuestra región”, precisó.
En este contexto, Rodrigo Giacaman sostuvo que a los establecimientos educacionales también les cabe un rol clave en esta materia.
“Se deben mejorar las competencias de los profesores e involucrar a los apoderados. No es posible generar cambios en las conductas de las personas con medidas de educación, si en sus casas o en su ambiente social existen malos hábitos”, afirmó.

POLÍTICAS PÚBLICAS

Por otra parte, en el ámbito de las políticas públicas se ha avanzado lentamente y, recién en 2017, se incorporó a niños de menos de 6 años en programas de prevención y control de la salud bucal, a través del plan CERO (por las siglas de Control con Enfoque de Riesgo Odontológico), que se inicia a los 6 meses de edad e incluye controles con enfoque de riesgo odontológico, manteniendo a los infantes en control hasta los 6 años.
De acuerdo con Paula Pino, la incorporación de este plan es muy positivo para los menores, ya que previamente existía solo un programa para aquellos niños que se encontraba incorporado al programa de Garantías Explícitas de Salud, más conocido como GES.
“Esto no era suficiente para mejorar la salud bucal de los menores, ya que a esa edad pueden presentar un daño instaurado muy alto y con un 70% de ellos presentando caries”, sostuvo.

CHUPETES

Un tema recurrente de consulta se refiere al uso de chupetes, además de la tendencia de chuparse el dedo, costumbres a la cual, según Pino, debe prestarse especial atención, ya que pueden llegar a convertirse en un mal hábito, dependiendo de la duración, frecuencia e intensidad con la que se lleven a cabo.
“El uso del chupete idealmente no debería iniciarse antes de los 6 meses, ya que en estas etapas tempranas puede interferir con la lactancia. Si el bebé usa chupete se debe intentar que tenga un tiempo limitado, por ejemplo, para quedarse dormido y luego retirarlo. Se recomienda que su utilización no se extienda más allá de los 2 años y medio de edad”, dijo la profesora.
Al igual que el chupete, la succión digital puede llegar a producir alteraciones en el desarrollo de los maxilares y de los dientes, lo que se conoce como anomalías dentomaxilares. La severidad de esta anomalía dependerá de la frecuencia de succión, la intensidad, el tiempo de duración (minutos u horas), así como también la posición del dedo dentro de la boca y hasta del dedo que se utilice.
Entre las alteraciones que se describen se encuentra la generación de una mordida abierta, es decir, los incisivos centrales se van hacia delante, lo que se conoce como labioversión. También puede afectar la posición de los incisivos inferiores, observarse mordidas cruzadas, paladar profundo o problemas en el crecimiento transversal del maxilar, así como predisponer a un traumatismo de los dientes anteriores, entre otras alteraciones.
Otras consecuencias son las deformaciones en los dedos, infecciones por hongos, problemas de lenguaje, etcétera.