close
Nuevos estudios buscan combatir el cáncer gástrico

Nuevos estudios buscan combatir el cáncer gástrico

Agosto 28, 201817Views

La elevada mortalidad causada por tumores malignos en el estómago es un desafío que presenta la ciencia en la actualidad. Médicos especialistas de la UTALCA invierten esfuerzos en lograr una efectiva detección temprana de la enfermedad con el objetivo de mejorar la calidad de vida de los maulinos.

En Chile, el envejecimiento de la población ha traído por consecuencia el aumento de enfermedades crónicas como el cáncer, cuyo registro de mortalidad se establece como la segunda causa de muerte en el país después de las enfermedades del aparato circulatorio.
El Maule es la región que lidera las tasas de mortalidad a causa de tumores malignos localizados en el estómago. Según datos recabados en el año 2013 por el Servicio de Salud regional, de las 1.666 defunciones presentadas por esta patología, 273 fueron por neoplasias ubicadas en el estómago, lo cual representa una tasa del 26,55%.
El número de casos sigue en aumento y representa un desafío para los científicos, quienes trabajan incansablemente para encontrar nuevos métodos que permitan la detección temprana de esta dolencia.

MOLINA

Desde hace dos años, especialistas del Centro de Investigaciones Médicas de la Escuela de Medicina de la Universidad de Talca, concentran sus esfuerzos en torno a esta dolencia.
La investigación liderada por el doctor y profesor de dicha unidad académica, Nelson Brown, denominada “Caracterización y validación de marcadores de autofagia como determinantes terapéuticos y de pronóstico en lesiones tempranas de cáncer gástrico en la población de Molina”, busca pesquisar el cáncer en una fase que sea controlable y, a través de ello, mejorar la calidad de vida en una comuna que registra altos índices de mortalidad a causa de esta enfermedad.
“La idea del proyecto fue tomar 165 individuos entre 40 y 65 años de la comuna, los llevamos al hospital con su consentimiento. Se les tomó una muestra de sangre, luego se les hizo una endoscopia y se tomaron varias biopsias en distintas partes del estómago. A través de un informe patológico nos dimos cuenta que en el 80% de los casos las muestras estaban alteradas, en su mayoría con gastritis leve, mientras que entre el 30% y 40% arrojó lesiones precancerosas y cerca del 7% de los tejidos estudiados estaban completamente normales. Este último registro me sorprendió por la poca cantidad de muestras totalmente sanas”, explicó Brown.

LESIONES

En una segunda fase el equipo de científicos descubrió que estas lesiones precancerosas, coinciden con lesiones que presentan más proliferación celular.
En la actualidad estudian la posibilidad de detectar posibles indicios de cáncer a través de un estudio de sangre con la ayuda de tres marcadores tumorales: Reprimo, Pepsinógeno 1 y Pepsinógeno 2, que permitiría detectarla antes de que entre en un fase 3, es decir, cuando desde el punto de vista terapéutico quedan pocas opciones.
“Necesitamos desarrollar marcadores, ojalá en sangre, que nos permitan decir que el paciente alberga una lesión precancerosa con alta probabilidad de desarrollar cáncer, para luego practicar una endoscopia y hacer una biopsia que nos permita confirmar el diagnóstico y aplicar el tratamiento requerido según su especificidad”, detalló.
“Si tenemos una serie de muestras con metaplasia, que es la alteración que se produce en el tejido previo a la aparición de cáncer, en teoría deberíamos ser capaces de detectarla viendo los resultados de esos tres marcadores en sangre. A eso es lo que queremos llegar”, agregó Brown.

IMPACTO

Como impacto de esta investigación Brown destacó el hecho de involucrar la endoscopia en individuos sanos que viven en regiones de alto riesgo, y a partir de ella tener la posibilidad de descubrir en un paciente una lesión preneoplásica que requiera tratamiento.
“El beneficio futuro es que estos estudios se traduzcan en procesos rutinarios dentro de los centros asistenciales de la región y permitan acortar el índice de riesgo de padecer cáncer gástrico”, observó.
“Los cánceres más mortales son curables si se detectan a tiempo, el problema sobretodo en el cáncer gastrointestinal, es que cuando la persona va al médico por la molestias uno se da cuenta que la patología se encuentra bastante avanzada. La mayoría de los pacientes llegan en etapa 3, cuando ya el tumor ha atravesado gran parte de la pared del estómago. Incluso después de una cirugía radical y sacarle el estómago a esa persona, tiene cerca del 20% de probabilidades de sobrevivir cinco años. Ese es el gran problema, urge tener mecanismos que nos permitan detectar precozmente las lesiones, cuando están circunscritas la mucosa o cuando están muy superficiales”, resaltó el doctor Brown.

NECESIDAD DE DATOS

Además del duro combate contra la enfermedad, el país solo cuenta con datos de mortalidad y no de prevalencia, lo cual ha vulnerado el diseño de estrategias de salud efectivas.
En este contexto, Rodrigo Moore, también investigador del Centro de Investigaciones Médicas de la Escuela de Medicina de la UTALCA, explicó que “los científicos no pueden predecir cómo se comportan estas enfermedades porque solo existen registros de mortalidad del país. Nosotros solo podemos evaluar cuánta gente ha muerto a causa de esta patología. Si bien ello entrega una información importante, requerimos estrategias de salud con el presente y no con lo que ya pasó”.
Por tanto agrega que “por eso es tan importante el desarrollo de estudios como el liderado por el doctor Brown en una pequeña población de Molina, donde existe una alta incidencia de mortalidad por cáncer gástrico”.
Otro de los desafíos que tiene el país, según comentan los especialistas consultados, es el déficit de oncólogos médicos. “En el país existe un programa denominado Chile sin cáncer, el cual busca implementar un sistema que permita aumentar el número de especialistas y que estén distribuidos de forma homogénea en todas las regiones”, complementó el doctor Brown.