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Pérdidas económicas amenazan la Región

Pérdidas económicas amenazan la Región

Efectos del cambio climático

Además de las evidentes consecuencias ecológicas del calentamiento global, existen repercusiones en términos financieros. Sin embargo, una pronta adaptación al nuevo escenario podría ayudar a evitarlo.

Una granizada en noviembre puede costar millones de pesos en pérdidas de frutales a los productores maulinos. Un incendio como el de 2017 significa un gran impacto para las empresas del sector turístico. Estos son ejemplos de cómo el cambio climático puede causar daños económicos importantes en el Valle Central. Es por eso que ya existen varios organismos e instituciones que se encuentran trabajando en diagnosticar y prevenir los efectos negativos que pudiesen generarse a nivel regional y nacional.

Iván Damino, seremi de Economía confirmó que dentro de las evaluaciones que se han hecho en las distintas instituciones, la Región del Maule es una de las más perjudicadas por el calentamiento global. “Por su ubicación, por la estructura económica que tiene, que es netamente agrícola, es una de las zonas más afectadas”.

Sin embargo, destaca que también es la Región pionera en tener una política pública que vaya a contrarrestar esta situación. “A través de recursos sectoriales y del Gobierno Regional se ha logrado armar un paquete de trabajo con los privados para atenuar y disminuir el impacto que el cambio climático genera en la economía local”, declaró.

En cuanto a las medidas específicas destacó que las más importantes corresponden a los convenios de producción limpia, “son acuerdos voluntarios que se firman con los privados para ver cuáles son las brechas en los procesos productivos que genera el cambio climático y como hacer más eficientes algunos sistemas. Para eso la Agencia de Sustentabilidad y Cambio Climático (ASCC), en conjunto con la Universidad de Talca y otras casas de estudio, prototipan algunas soluciones que van disminuyendo el impacto climático que se generan en el agro o en otras industrias”.

Desafíos regionales

El déficit en la reserva de agua y los suelos degradados son algunos de los retos que enfrenta la zona en cuanto a la producción y el desarrollo económico. Es por eso que la ASCC ya está trabajando. Giovanni Calderón, Director Ejecutivo del organismo, detalló que “en este minuto el Gobierno Regional ha aportado 3 mil millones de pesos para acciones de adaptación y mitigación al calentamiento global, como también de producción sustentable que se encuentran en curso”.

A pesar que considera a la Región del Maule como un ejemplo en la materia, está en conversaciones con la Intendencia para poder escalar la labor del organismo. “Como agencia tenemos 97 instrumentos vigentes. De esos, 41 tienen que ver con agricultura, que es fundamental porque aporta el 3.2% del PIB y sin embargo contribuye el 9% del trabajo en todo Chile. O sea, es una actividad muy intensiva en el uso de mano de obra y eso hace que el Gobierno tenga un especial foco en ese ámbito productivo”.

Calderón declaró que “el principal desafío es la reforestación del sector donde se produjeron los incendios y, en segundo lugar, los recambios tecnológicos en la industria agrícola para poder enfrentar la sequía que lleva más de 10 años y es la más importante que hemos tenido en el registro de pluviosidad en Chile”.

Mecanismos de adaptación

Alejandra Engler, coordinadora del proyecto Economía del Cambio Climático y docente de la Facultad de Agricultura de la Universidad de Talca, explica que “estamos experimentando cambios de clima que, por el área geográfica, se perciben más que en otras zonas. En el Maule los efectos en temperatura y precipitaciones sí se han notado y existe un daño mayor en la agricultura”.

Sin embargo, Engler destaca la urgencia de enfocarse en la adaptación al fenómeno. “La resiliencia de los agricultores es importante porque la capacidad de reacción va a tener mucho que ver con el impacto. Incluso, hay productores que han visto cierta oportunidad en este escenario y, aunque son casos contados, eso da cuenta que se puede adaptar”, explica la profesional. Un ejemplo de lo anterior es el cambio de épocas de siembra y cosecha en cultivos anuales o con semillas mejoradas, y con prácticas culturales adecuadas, las que pueden ayudar a mantener el nivel de productividad.

Carlos Chávez, es economista ambiental y docente de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Talca.  De acuerdo al profesional, “este es un proceso lento, por lo que estamos recién empezando a observar las consecuencias económicas del cambio climático. Existe incertidumbre por lo que va a ocurrir en los próximos 50 a 100 años”.

El experto destaca que la adaptación de los seres humanos, como productores y consumidores de bienes, se puede dar en forma natural para acomodarse a los nuevos escenarios y, por otra parte, debe haber mitigación inducida por los gobiernos y las instituciones. “El tomar medidas tiene un costo, pero el no hacer nada tiene un costo aún mayor ya que podría agravar el problema, no solo a nivel nacional, sino que también a nivel global”, declaró.

Es por eso que cada país y cada localidad tiene que hacer su parte por dar una solución y adaptarse a este cambio que es inminente e irrevocable. La única opción, es adaptarse.