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Un nuevo escenario para los cultivos

Un nuevo escenario para los cultivos

Diciembre 5, 201877Views

Cambios y efectos

En plena primavera, las lluvias y granizos causan estragos en la agricultura de la Región del Maule. De acuerdo a los entendidos, éste es solo el comienzo de un nuevo paradigma climatológico.

Los notorios cambios meteorológicos afectan a todas las personas, pero con más consecuencias a los agricultores. Los efectos de los fenómenos climáticos repercuten en sus cosechas, las exportaciones y finalmente en la economía del país.

Patricio González, agroclimatólogo del Centro de Investigación y Transferencia en Riego y Agroclimatología (CITRA) de la Universidad de Talca, explica que este cambio en el clima se prevé hace muchos años y que en el futuro solo se acentuarán sus repercusiones. “No hay nada que se pueda hacer para revertir esta situación, solo acciones para mitigar el cambio climático (…) mientras más nos demoremos en hacerlo, más alto va a ser el costo para la Región del Maule en cuanto a pérdidas para el sector agrícola”.

Respecto a los pronósticos para el sector, el profesional explica que el año 2030 es el punto crítico ya que para esa fecha se espera que la temperatura global suba en 1.5 a 2 grados Celsius. “Los inviernos van a ser cálidos, lo que va a hacer perder horas de frío, las que son fundamentales para que los frutales puedan salir de la dormancia y fructificar. Si no las tienen hay pérdida del cultivo”.

Sobre lo que ocurrirá con los recursos hídricos, González pronostica que veremos “un equilibrio muy inestable en cuanto al abastecimiento de agua, tanto en los embalses como en los sistemas de riego, por lo cual, los productores que ocupan grandes cantidades de agua, como los arroceros y los trigueros, van a tener que reinventarse, hacer una reingeniería en los cultivos”.

La extensión del verano va a traer como consecuencia una mayor evaporación; pérdida constante y prolongada del agua de los embalses, los suelos y los cultivos. “Esto va a significar que los sistemas de riego se tengan que tecnificar al máximo para utilizar la disponibilidad de agua, que será cada vez menor en la Región del Maule. Riego por goteo y por aspersión son algunas alternativas. Acá regamos por tendido o surco, donde solo aprovechamos el 30% de agua y el 70% se pierde por infiltración o porque va a dar a los canales”.

Los agricultores

Fernando Medina, presidente de la asociación gremial Agrícola Central, también se encuentra preocupado por los desafíos que el cambio climático trae para el rubro. “Las Naciones Unidas ya está advirtiendo que si no hacemos algo de aquí a 2035 va a ser irreversible. Se nos viene una catástrofe ahora ya”.

Respecto a las medidas que los agricultores están tomando, Medina explica que “hay muchos que creen que esto no existe. Llevamos 11 años de sequía y la gente piensa que es un ciclo, no que es algo permanente”.

Sin embargo, considera imperativo generar un plan de acción desde el Estado, algo permanente y a largo plazo. “Nunca nadie se ha enfrentado a lo que estamos viendo. Frente a problemas nuevos hay que presentar soluciones nuevas, pero nadie lo está haciendo”.

Mayores recursos para la implementación de planes de tecnologización del riego y concretar los proyectos de embalses son algunas de las acciones que cree necesarias para enfrentar este nuevo escenario, pero agrega que “la velocidad de ese cambio ha sido muy lenta”.

Aporte ministerial

La Seremi de Agricultura, Carolina Torres, explica que se están realizando acciones sistemáticas para prevenir los efectos del cambio climático  y ayudar a los agricultores a ser mas resilientes frente a este tema.

“En el Maule, existe un comité regional de emergencia agrícola presidido por esta Secretaría y que componen todos los servicios del agro.  A través de este comité se está trabajando constantemente en capacitar tanto a asesores como agricultores en distintas temáticas y herramientas para enfrentar el cambio climático. Por ejemplo, durante este invierno se realizaron talleres en las cuatro provincias, especialmente enfocadas en el secano, donde se dio a conocer distintas técnicas como cultivo de forraje hidropónico a baja escala”, detalló Torres.

Otra acción ha sido apoyar a los pequeños agricultores con el establecimiento de cubiertas para evitar o minimizar daños por eventos climáticos como lluvias, heladas o granizos.

En cuanto a la escasez hídrica, el Ministerio de Agricultura a través de la Comisión Nacional de Riego (CNR) e INDAP con sus programas de riego, fomentan la infraestructura y tecnificación del riego y a la vez, fortalecen las organizaciones de usuarios de agua para mejorar su gestión y optimizar con ello el uso del recurso.

Cabe destacar que anualmente la Región del Maule capta la mayor cantidad de bonificaciones de riego a nivel nacional, esto es aproximadamente 13.000 millones de pesos. Además, existe un  convenio entre la CNR y el Gobierno Regional del Maule por un monto cercano a los 9.500 millones de pesos.  Y, en el mismo sentido, el gobierno a través del comité de ministros del tema hídrico, han priorizado proyectos de embalses para continuar avanzando en las etapas de pre factibilidad, factibilidad o diseño, según corresponda.

La Seremi también destaca la labor que SAG e INDAP están haciendo en cuanto a la recuperación de suelos para ayudar a absorber y retener mayor cantidad de agua y nutrientes y así, mejorar la condición de la pradera. Algunas prácticas consisten en: cero labranzas, incorporación de residuos agrícolas, evitar aplicación excesiva de nitrógeno, y enmiendas de materia orgánica, como estiércol compostado, entre otras.

El Ministerio también pone a disposición distintas plataformas de información agrometeorológicas como Agromet y Campoclima, para ayudar a la toma de decisiones de los profesionales del agro. Además, se cuenta con informes de alertas tempranas que se hacen llegar a los asesores y consultores.

Frente a eventos climáticos como los observados durante este mes, adquieren especial relevancia los seguros para el agro, tanto agrícola como pecuario y forestal. “Es un seguro de riesgo múltiple que entrega cobertura contra fenómenos climáticos como lluvia excesiva o extemporánea, heladas y granizo, entre otros, permitiéndole al agricultor recuperar el capital de trabajo invertido en el cultivo asegurado en caso de que resulte dañado por alguno de los fenómenos climáticos cubiertos por la póliza. Ello le permite lograr una mayor estabilidad económica, mejorando su calidad como sujeto de crédito”, explicó la Seremi.