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Cuando el calor amenaza la vida

Cuando el calor amenaza la vida

Marzo 6, 201854Views

Literalmente eso puede ocurrir cuando las personas —y también los animales— se exponen a temperaturas muy altas que pueden llegar a ocasionar graves daños en el organismo. Uno de los más comunes es la deshidratación que afecta principalmente a niños de corta edad y adultos mayores.

Hace algunas semanas, el país se conmovió con un doloroso episodio relacionado con la muerte de un niño de solo dos años al interior de un automóvil. El fatal olvido de su padre terminó con el hallazgo del cuerpo del menor varias horas después de que el progenitor descendiera del vehículo.
Este es un caso extremo y trágico de lo que puede llegar a provocar el denominado “golpe de calor”, la fase más severa del estrés producido por la exposición a altas temperaturas, una situación que puede ocurrir durante el verano en las zonas de mayor calor, como son los valles de la Región del Maule.
De hecho, la Subsecretaría de Salud advirtió que nunca se debe dejar guaguas, niños o adultos mayores en un auto estacionado, aun cuando las ventanillas estén abiertas.

CAUSAS

Durante estas jornadas de intenso calor, el cuerpo pierde líquido a través del sudor y las personas pueden llegar a deshidratarse, lo que en casos extremos puede llevar a la muerte. Por esta razón se recomienda mantener la temperatura corporal baja.
El doctor Gonzalo Gutiérrez, profesor de la Escuela de Medicina de la Universidad de Talca, explicó que las personas de edades extremas, es decir los niños y los adultos mayores son quienes están más expuestos a sufrir los efectos de las altas temperaturas. Estos últimos suelen no sentir sed y, en consecuencia, tienden a consumir menos agua y, por lo tanto, a deshidratarse. Los menores pierden más líquido y, por lo tanto, la deshidratación es una amenaza cuando se elevan en forma considerable las temperaturas.
“Cuando una persona se deshidrata, puede sufrir consecuencias graves como bajas de presión, insuficiencia renal y caer en riesgo vital”, comentó el facultativo.

CUIDADOS

Una de las recomendaciones básicas, según indicó el profesional, es protegerse del sol, evitar insolaciones y consumir mucho líquido para mantenerse hidratado.
“Las personas deben tomar agua pura, no bebidas gaseosas”, añadió.
En el ámbito de la prevención, para mantener baja la temperatura corporal, además de evitar la exposición directa al sol, la Subsecretaría de Salud aconsejó beber agua frecuentemente —cada 20 o 30 minutos—, sin esperar tener sed; permanecer en lugares frescos, en la casa o espacios públicos bien ventilados; usar ropa ligera, de color claro y holgada; ducharse o refrescarse con agua fresca; evitar viajes prolongados a la hora de más calor y hacer el quite a las comidas abundantes y a la ingesta de alcohol.
Este es un tema que preocupa también a organismos como la Asociación Chilena de Seguridad (Achs), particularmente en cuanto a los efectos que el calor la salud e incluso en el rendimiento de los trabajadores. La preocupación se extiende más allá de los daños que pueden generar en la piel los rayos UV, dado que el organismo funciona normalmente dentro de un determinado rango de temperatura y cuando este se excede, “el cerebro comienza a destinar mayores recursos a regular la temperatura afectando aspectos como la atención, la concentración y la memoria”, advirtió el organismo.

ESTRÉS POR CALOR

Lo anterior no solo puede exponer a los trabajadores a accidentes laborales, sino también a afectar su desempeño debido a las condiciones desfavorables en que éstas deben desarrollarse.
Uno de los conceptos que se utiliza es el de estrés por calor, el que varía de acuerdo a la edad de la persona y de factores como peso, estado físico, antecedentes de enfermedades, consumo de medicamentos. Además, se definen tres estados o etapas de estrés causado por calor, dependiendo de la gravedad asociada.
La primera se relaciona con fatiga, disminución de la habilidad motriz, falta de concentración y dificultad para memorizar. Viene después una segunda etapa caracterizada por agotamiento, náuseas, dolor de cabeza, sed, mareos y calambres, en tanto que la tercera involucra el colapso que se produce porque la sangre comienza a irrigar las extremidades, disminuye el oxígeno en el cerebro y se generan desmayos.

SÍNTOMAS

¿Cómo se reconoce cuando una persona sufre los efectos de un golpe de calor? Ocurre en casos en que experimenta confusión, comportamiento irracional, falta de sudor, pérdida de conciencia y, en casos extremos, puede llevar a la muerte.
Dada la gravedad de la amenaza que se origina en el calor excesivo, la Achs entrega una serie de recomendaciones tanto para empleadores como para trabajadores.
A los primeros, indica la necesidad de proporcionar sombra y ventilación adecuada, disponer de aire acondicionado o ventiladores, proveer de suficientes suministros de agua de bebida, facilitar elementos de protección y vestimenta especializada, flexibilizar la jornada de trabajo para evitar la exposición en horarios de alta radiación. Igualmente, equipar a trabajadores que realizan tareas de mantención expuestos a altas temperaturas con un pulsómetro que advierta cuando las pulsaciones alcancen un nivel crítico.
En paralelo se entregan recomendaciones a los trabajadores: beber agua constantemente; evitar en lo posible salir entre las 11:00 y 16:00 horas, cuando hay una mayor radiación; realizar pausas de descanso cada 45 minutos; aplicar protector solar cada dos horas, y consumir mayor cantidad de frutas y verduras que aporten agua al organismo.
Los “runners” deben también tomar precauciones. En este sentido, el subsecretario de Salud, Jaime Burrows, explicó que los ejercicios al aire libre hay que realizarlos en las horas más frescas.
En caso de personas afectadas por golpes de calor, aconsejó que sean llevadas a un sitio más fresco y bajar la temperatura aplicando paños fríos o dando un baño con agua fría. Si la persona tiene síntomas asociados a calor como calambres musculares, dolores de cabeza, náuseas o vómitos y desmayos, se debe buscar ayuda médica de inmediato.

ISLA DE CALOR

En el verano anterior, principalmente la Región del Maule vivió temperaturas que, en algunos sectores como Cauquenes, superaron los 40 grados, un fenómeno que se asoció a los incendios forestales, pero ¿fue un hecho excepcional y no hay riesgos de volver a vivir esta experiencia?
A juicio del agroclimatólogo de la Universidad de Talca, Patricio González, las noticias en ese sentido no son alentadoras porque desde el año 2000 se aprecian cambios en la región, no solo porque ahora llueve menos, sino porque hace más calor.
Explicó que los días con temperaturas superiores a 30 grados aumentaron de 55 a 73 desde ese año, en tanto los días asociados a olas de calor, que implican temperaturas superiores sobre los 33 grados, pasaron de seis a trece solo en enero, y de tres a siete días en febrero, situación que va aparejada de un decrecimiento de las precipitaciones anuales.
González dijo que entre las regiones de O’Higgins, Maule y Ñuble, es decir, entre San Fernando, Talca y Chillán, se está produciendo un fenómeno que denominó “isla” de calor.
“La temperatura está subiendo en promedio anual cerca de ocho décimas más que el promedio mundial y eso pone en riesgo y en alerta a la región”, advirtió el agroclimatólogo.
“Tenemos temperaturas sobre 30 grados incluso a principios de abril, marzo es un mes de verano y el otoño dura ahora mes y medio. Ya tenemos configurado el cambio climático”, comentó.

En su opinión, podría concluirse que la estación de verano ya dura casi siete meses y presenta alzas térmicas de 35, 37 y 39 grados en Talca, como ocurrió el año pasado, lo que no descarta que se
vuelva a producir en la presente temporada estival.