En todo el mundo cada vez es más alto el nivel educativo requerido a los profesionales para participar en la sociedad y resolver problemas de carácter práctico. Pero junto a esos conocimientos también se les exige manejar herramientas que si bien para algunos son básicas e intrínsecas a su formación -como capacidad de liderazgo, de trabajo en equipo, pro actividad o habilidades comunicacionales, entre otras-, para otros representan un desafío difícil de sortear.
En el mercado laboral quien reúna el mayor número de estas capacidades –también denominadas “blandas”- tendrá la mejor valoración. Tal es la relevancia que ha cobrado este enfoque que incluso se desarrolló un nuevo modelo educativo denominado “formación por competencias”, que permite enseñar y entrenar a los futuros profesionales con estas habilidades.
“Las habilidades sociales y de trabajo en equipo son muy valoradas por las empresas, en el grupo que lidero, normalmente las personas que siguen avanzando en su trabajo son aquellas que manejan estos conceptos y los llevan a la práctica”, comentó Claudio Rivas, ingeniero civil informático y que ha sido jefe de proyectos en varias empresas de ese rubro.
En sitios web especializados para la búsqueda de trabajo, coinciden con esta situación. “Las casas de estudio no sólo deben capacitar a sus alumnos como profesionales, sino que entregarles todas las herramientas para enfrentar el mercado laboral de manera integral y así evitar que sus sueños e ilusiones se desvanezcan porque no encuentran trabajo o las condiciones no son lo que esperaban”, señaló Juan Pablo Swett, director general de Trabajando.com.
En ese sentido, destacó que los recién egresados deben demostrar -además de las competencias propias de su carrera- una sólida formación general, una gran capacidad para aprender, aplicar conocimientos, adaptarse a nuevas situaciones y equipos, exhibir habilidades interpersonales, además de ser creativos y autocríticos.
Una opinión similar manifestaron desde otro sitio especializado en búsqueda de empleo, Laborum.cl, donde coincidieron en que para que una persona tenga un alto grado de empleabilidad debe reunir una serie de habilidades, conocimientos y actitudes que le permitan mantenerse y mejorar sus opciones de promoción y desarrollo en un mercado laboral altamente competitivo.

UN CASO EXITOSO

En nuestro país la Universidad de Talca fue la primera en adoptar un sistema educativo orientado a apoyar a los alumnos directamente en estas habilidades o competencias “blandas”. Fue el año 2006 cuanto la Institución se atrevió a dar el paso que implicó modificar los planes curriculares de todas las carreras de la Universidad.
Desde entonces ya son varias las generaciones de alumnos que se han formado bajo esta modalidad, que como consecuencia ha facilitado tanto su inserción laboral como el desarrollo de sus respectivas carreras.
“La Universidad de Talca es una entidad altamente exigente, con una gran altura de miras en cuanto a lo que quieren lograr con sus alumnos. Es reconocida por su investigación y por formar profesionales con las competencias necesarias que requiere el mundo laboral”, destacó la orientadora del Colegio Alta Cumbre de Curicó, Maribel Monsalve.
En esa línea, la directora de pregrado de la casa de estudios maulina Marcela Vásquez, explicó que “la formación por competencias consiste en integrar, durante la educación de los estudiantes, conocimientos teóricos con actividades procedimentales, simulaciones o situaciones lo más cercanas a la realidad de lo que será su ámbito laboral futuro”.
La autoridad detalló que para lograr este objetivo se reformularon los planes de estudio, incorporando módulos tendientes a desarrollar competencias genéricas, denominados de formación fundamental.
“La Universidad de Talca es pionera porque inició el proceso hace más de 7 años, lo incorporó simultáneamente en todas las carreras que se impartían en ese entonces y en todas las que se han creado con posterioridad. El aprendizaje logrado en estos años nos permiten estar actualmente en una etapa de consolidación del modelo e incorporar las mejoras necesarias de acuerdo a las falencias detectadas”, sostuvo Vásquez.
Tal es el valor de esta modalidad, que el orientador del Instituto San Martín de Curicó, Waldo Maldonado, destacó que también se han adoptado en los currículos de enseñanza media. “Hoy en día se requieren profesionales capaces de generar emprendimiento en cada proyecto”, comentó.
“La Universidad de Talca, a través de sus mallas en las distintas carreras, ha sido capaz de entender este desafío del mundo moderno, incorporando el desarrollo de las competencias necesarias para los jóvenes profesionales del siglo XXI”, enfatizó el profesional.