Ya quisieran miles de apoderados que sus hijos se dedicaran al estudio con el mismo entusiasmo que los mantiene pegados por horas, frente al computador, cautivados por los videojuegos.
Pero aún cuando muchos creen que es una pérdida de tiempo, también pueden ser un aliado importante en el aprendizaje, como planteó Magdalena Urzúa, directora de Comunicaciones de la Fundación Queveo, organismo dedicado a incentivar el uso responsable de tecnologías.
La profesional sostuvo que es un hecho que los videojuegos están instalados como parte de la diversión infantil, por lo tanto, en vez de ir contra la corriente lo mejor es buscar la forma de sacarles el mejor partido posible.
Para ello dijo que es fundamental conocer de antemano a qué estarán expuestos los niños, en términos de imágenes y contenido. “Así los padres pueden determinar a qué están dispuestos a exponer a sus hijos”, acotó.
En cuanto a las “virtudes” que es posible extrapolar a partir de esta forma de entretención, Urzúa dijo que al situarlos en realidades inexistentes estimulan la imaginación y creatividad, así como la capacidad de sortear obstáculos y profundizar en sus intereses, sobre todo en ámbitos artísticos, históricos e incluso de ciencias, entre otras virtudes.
“A los niños les encanta jugar, por eso que hoy los videojuegos y aplicaciones para celulares y tablet ofrecen un espacio entretenido y social, que también puede ser educativo y positivo en el desarrollo de competencias cognitivas y habilidades para la vida como la comunicación, el trabajo en equipo, el respeto a los turnos, la tolerancia a la frustración e incluso, incentivar capacidades para resolver problemas o conflictos”, señaló.
La profesional agregó que también los padres pueden aprovechar este contexto para compartir un tiempo de recreación con sus hijos, conociendo y conectándose con sus intereses.

VIDEOJUEGO “MADE IN MAULE”

Una voz autorizada para hablar de la mezcla virtuosa entre videojuegos y educación es el académico del Centro de Bioinformática y Simulación Clínica Molecular de la Universidad de Talca, Sergio Guiñez, director adjunto de “Xentinelas Xelulares”, videojuego creado para potenciar el aprendizaje de la inmunología.
El docente afirmó que diversos estudios demuestran que una de las formas más eficientes de enseñar es a través de material audiovisual con el cual el alumno puede interactuar.
“Es un tipo de enseñanza no tradicional que ha tenido muy buenos resultados por cuanto apoya la enseñanza de temas complejos o muy abstractos. En este caso, a través de entretenidos desafíos que el estudiante va superando, comienza a internalizar conceptos que de otra manera les resultaría muy difícil de digerir”, precisó.
Con todo, el académico subrayó que la clave para que el proceso sea exitoso es que el juego no parezca, sino que de verdad sea entretenido.
“La idea es aprender jugando y no que el estudiante se sienta obligado a jugarlo para aprender algo para una prueba, sino que aprenda sin que se de cuenta que lo está haciendo”, sentenció.

APRENDER CREANDO

Pero no sólo conocimientos se pueden aprender a través de los videojuegos. La directora del Centro de Educación y Tecnología del Ministerio de Educación “Enlaces”, Cristina Escobar, dijo que están impulsando una línea que trabajo que considera el uso de esta tecnología para desarrollar habilidades “blandas”, como se denomina a aquellas capacidades que permiten a los sujetos relacionarse y desempeñarse mejor en sus actividades diarias.
Agregó que en ese contexto se encuentra el programa “Mi Taller Digital”, que entrega a establecimientos municipales o particulares subvencionados las herramientas necesarias para que niños y jóvenes creen sus propios videojuegos.
“Forman talleres que incluyen niños desde quinto básico hasta segundo medio lo que genera un ambiente de colaboración, mientras que al capacitarse lo hacen en conjunto con sus profesores lo que les permite desarrollar una mirada de trabajo en equipo”, explicó.
En ese sentido, el encargado de “Mi Taller Digital”, Werner Westermann, reveló que mientras en 2011 la iniciativa se implementó sólo a nivel de “pilotos”, su debut oficial fue en 2012.
En el caso de la Región del Maule, dijo que se desarrollaron cinco talleres. “En cada establecimiento se formaron cuatro grupos de cinco personas que asumieron distintos roles, unos se dedicaron al entorno, otros al personaje o al guión, entonces al menos se obtuvieron 4 videojuegos por recinto”, recordó.
Westermann añadió que el principal valor de esta actividad no radica en el consumo del juego sino en el desarrollo de la creatividad. “Las tendencias educativas sostienen que la mejor forma de aprender es cuando los alumnos son capaces de crear conocimiento y esa es nuestra misión”, sentenció.