Para la mayoría de los escolares hablar de matemáticas es casi un castigo. Entrar en un mundo abstracto donde números, sumas y raíces, entre otras operaciones, representan un idioma incomprensible.
¿Pero son tan inalcanzables? A juicio del Premio Nacional de Ciencias Exactas 2009 y académico del Instituto de Matemática de la Universidad de Talca, Ricardo Baeza, no es así.
“Cualquier persona relativamente inteligente está en condiciones de aprender las matemáticas que enseñan en el colegio y en la universidad. Lo importante es que se enseñe bien, de forma entretenida y no se convierta en una carga, en un castigo como se convierte en general la enseñanza de esta ciencia”, dijo Baeza, doctor en Matemática de la Universidad de Saarland, Alemania, y miembro de Número de la Academia Chilena de las Ciencias.
Dominar esta ciencia no es menor, ya que el éxito en su aprendizaje significa mayores posibilidades de desarrollo tanto a nivel país como individual, por cuanto permite a las personas acceder a mejores niveles de educación y fuentes laborales.
En este contexto la realidad nacional es preocupante. Según el resultado del reconocido estudio internacional TIMSS (Tendencias en Matemáticas y Ciencias, patrocinado por la International Association for the Evaluation of Educational Achievement) entregado en diciembre de 2012, en octavo básico sólo un 1% de los estudiantes evaluados en Ciencias y Matemáticas logró un nivel avanzado. Hacia abajo y, sobre todo, en Matemáticas el panorama fue peor. Apenas un 4% de los estudiantes consiguió el nivel alto en esta materia; el 18% se ubicó en un nivel intermedio; un 34% estuvo en el nivel bajo y, la mayoría, un 43%, ni siquiera logró el puntaje para entrar en la evaluación.

APRENDIZAJE Y ENSEÑANZA

En medio de este diagnóstico la voz autorizada de Ricardo Baeza analizó las virtudes y pecados de la enseñanza matemática en nuestro país.
—¿Cómo se puede mejorar el aprendizaje de la matemática?
“Las primeras clases, desde los seis años de edad, deberían demostraran que las matemáticas tienen belleza y son entretenidas. Los profesores al revés, convierten las clases en sufrimiento, hacen pasar susto a los alumnos y no muestran lo bonito y fácil que es aprender matemáticas a nivel escolar”.

—¿Qué recomienda a los docentes?
“Una de las condiciones ‘sine qua non’ para que tengamos éxito en esta dirección es que los profesores enseñen la matemática como corresponde, sepan lo que están enseñando porque a veces no lo saben. Y puedo dar ejemplos concretos de docentes que han cometido errores garrafales y eso causa el temor. Nadie es malo para la matemática, la cosa es encontrar el lado bonito, agradable de esta ciencia. Y eso va a depender mucho de los profesores que motiven a los alumnos”.

—¿Qué técnicas son buenas para facilitar el estudio de esta ciencia?
La técnica fundamental es resolver ejercicios, aprender a resolverlos y tener el placer de darse cuenta que uno los puede solucionar. Es como subir una montaña. Cuando uno la sube sufre un poquito, pero cuando llega arriba es fantástico, uno está feliz de lograrlo. Si uno no entrena, no tendrá nunca éxito. En matemática es lo mismo, es entrenar, y significa buscar ejercicios y resolverlos. Siempre desde el más fácil y hacerlos todos, aunque diga que sabe hacerlos. Y eso da facilidad y el estudiante se dará cuenta que es capaz de hacer las cosas”.

—Pero está instalado en la mente de las personas que esta ciencia es difícil…
“Muchas veces la razón por la cual la gente se frustra es porque parten cerrados a la idea, de que es difícil, tienen un complejo de partida y eso es malo. Esa carga que llevan encima. Algo cultural debe haber en esto, pero también creo que es el mal sistema escolar que hemos tenido siempre. Es pésimo, es un sistema casi punitivo y no un sistema creativo. Creo que esa es una de las grandes dificultades de nuestra enseñanza en Chile, la falta de creatividad, la falta de desarrollo dentro de la educación, y siempre es algo que se impone”.

—¿Cree que los estudiantes la consideran difícil porque es exacta?
“La matemática es una ciencia exacta, pero también cultiva la inexactitud. Ninguna cosa en la vida real es exacta, entonces la matemática tiene que también dar cuenta de esos fenómenos. Y para eso también ha desarrollado teorías de probabilidad y aproximación que están en condiciones de reflejar la realidad que existe afuera. Y para eso es importante que los colegios enseñen que es capaz de reflejar lo que nosotros vemos, que nos sirve muchísimo”.

—¿Qué recomienda a los alumnos?
“Que le pierdan el miedo a la matemática y que trabajen mucho. Que hagan ejercicios”.

—¿Qué mensaje entrega a los docentes?
“El mensaje a los profesores es prepárense, sepan lo que tienen que enseñar y háganlo con entusiasmo. No hagan clases aburridas ni clases que den la sensación que ocultan lo que no saben, porque eso es así muchas veces. Cuando un profesor no sabe algo lo hace todo tan difícil para que los alumnos se confundan a veces. Porque no saben bien las cosas. Lo que uno tiene que saber en el colegio es relativamente fácil, por tanto debería enseñarse bien y fácilmente. Y eso algunos profesores no lo hacen”.