¿Recuerda cuál fue el último libro que leyó?. Si no lo hace es porque seguramente pertenece al 52.8% de adultos de nuestro país admite no ser lector.
Poco interés, tiempo o dinero son las principales razones que entregan para justificar la distancia de los libros, argumentos que seguramente reconsiderarían si tomaran en cuenta los numerosos beneficios que trae la práctica de la lectura para quien la adopta.
“Todas las actividades que realizamos requieren del uso de esta capacidad; al sumergirnos en internet, al cocinar, leer un diario, estudiar o trabajar. No sólo ayuda a desempeñarnos mejor, sino a conocer más y lograr comunicar de mejor forma lo que sentimos, pensamos, mejorando así la convivencia con otros”, afirmó la doctora en Psicología Educacional de la Universidad de Salamanca, España, y académica de la Facultad de Psicología de la UTALCA, Carolina Iturra.
La académica recomendó fomentar la lectura desde temprana edad, ya que si bien los niños adquieren la lecto-escritura formalmente a partir de primer año básico, las actividades relacionadas con la lectura pueden iniciarse desde el año de vida. Para ello, sugirió adoptar la costumbre de contar cuentos antes de dormir o utilizar pequeñas estrategias de comprensión que no requieren que el niño lea, por ejemplo, preguntándole sobre los personajes de la historia, lo que imaginan o cómo se relaciona con su vida y realidad.
En un país donde la tasa de alfabetización alcanza el 96% estudios recientes señalan que apenas el 41% de los chilenos se considera lector y sólo un 26% está en la categoría de “frecuente”. En tanto, las cifras de tenencia de libros también tienden a ser bajas. Sólo un 22,3% afirma tener entre 26 y 50 libros, mientras que un 18% tiene entre uno y diez textos.
Lejos de ser anecdótico estos números resultan preocupantes, porque como explicó la académica Facultad de Fonoaudiología de la UTALCA y Magíster en Trastornos del Lenguaje, Marisol Labra, en la promoción de la lectura la influencia del hogar es fundamental.
“Está demostrado que los menores que ven a sus padres en contacto con los libros, tienen mejor desempeño. Que los padres sean lectores fomenta este hábito en sus hijos”, sentenció.

LLAVE DEL éXITO

“Un libro siempre va a ser una llave de éxito, de profesionalismo, de cultura”, dijo Marcela Villena, académica del Instituto de Estudios Humanísticos Abate Molina y Magíster en Política y Gestión Educacional.
La especialista hizo un llamado a reflexionar en cuanto a que el lenguaje es un bien común que todos debemos mejorar. “Es bueno regalar libros, que la familia lea un diario. Algunos se espantan por un texto que vale 15 mil pesos, pero hay elementos de electrónica que no son de primera necesidad, son más caros y aún así la gente los compra”, expresó.
“Un libro es un tesoro que pueden usar otros integrantes de la familia. El problema es que los estudiantes dedican demasiado tiempo a los juegos de computador y como los padres trabajan no siempre hay un control del horario”, manifestó.

CREANDO HÁBITOS

En tanto, el director de la Escuela de Fonoaudiología, Exequiel Plaza, afirmó que los hábitos y comprensión lectora han decrecido en los últimos años. “Hay gente que lee y no entiende”, acotó.
Conscientes de esta realidad el Liceo Abate Molina de Talca diseñó estrategias para mejorar la comprensión lectora de sus alumnos. “No sólo usamos pruebas de selección múltiple, también buscamos que los alumnos desarrollen la redacción. Por eso incentivamos a los profesores que usen herramientas como pruebas de ensayo para que desarrollen esa capacidad”, dijo el director del establecimiento, César López.
El emblemático recinto hace esfuerzos por aumentar la cantidad de textos en su biblioteca. “Incentivamos el sano hábito de leer que se ha ido perdiendo con la tecnología que a veces reemplaza un valioso tiempo de buena lectura con actividades que no aportan mucho porque generalmente el vocabulario de las redes sociales es pésimo”, declaró López.
Agregó que el trabajo constante de los docentes ha dado resultados positivos. “La comprensión de lectura a nivel general ha mejorado en estos años. Nuestros alumnos tienen hábitos de lectura aunque pueden ir mejorando”, arguyó.