Es como pasar del cielo al infierno, del relajo de la playa a la realidad de los gastos que llegan en marzo; permiso de circulación, útiles escolares, contribuciones, tarjetas de crédito, los “gustitos” del verano e incluso, quienes recurren al “pago diferido”, deben enfrentar además las primeras cuotas de los regalos de Navidad.
Con el presupuesto más que ajustado, para muchos la formula para resistir este período llega acompañada de… más endeudamiento. Bien lo saben bancos y casas comerciales que reciben el tercer mes del año con una amplia variedad de “ofertones” crediticios.
“Si en promedio un banco entrega mensualmente 10 créditos de consumo, en marzo la cifra se duplica”, graficó el académico de la Facultad de Ciencias Empresariales (FACE) de la Universidad de Talca, Germán Lobos.
No obstante, si bien esta puede ser una buena opción para sortear el vendaval, sostuvo que es necesario analizar detalladamente las formulas de financiamiento existentes.
“Antes de incurrir en gastos cada familia debe analizar bien sus posibilidades y comparar porque la diferencia entre una y otra oferta puede ser significativa”, sentenció el académico.

Cifras

Para tener una idea de las diferencias que existen entre las distintas opciones, el Servicio Nacional del Consumidor (Sernac) realizó un estudio donde analizó los mecanismos de financiamiento más utilizados por los consumidores, detectando por ejemplo diferencias de hasta 45% en compras realizadas con tarjetas de crédito.
“Si realiza una compra en cuotas por un valor de 100 mil pesos, podría terminar pagando entre $103.945 y $151.629, es decir, $47.685 más de lo solicitado”, reveló el organismo.
El Sernac también analizó los avances en efectivo, observando que en el 92% de los casos es más conveniente realizar una compra en cuotas que solicitar un avance, representando un ahorro de hasta $19.451.
En este contexto y frente a otras alternativas, el profesor Germán Lobos recomendó dejar la tarjeta como última opción. “Poniéndolo en números, el costo de la tarjeta es de un 3% de interés mensual en promedio y el de la línea de crédito es del orden de 2%. En tanto, el de un crédito de consumo es de entre 1,0% y 1,5%, por lo que resuta ser una buena oportunidad para consolidar deudas y quedar con un solo pago, pero sin caer en la tentación de nuevos consumos”, planteó.

¿MES DE “OPORTUNIDADES”?

Con todas las complicaciones del período, el asesor en Finanzas Personales y Economía Familiar, Andrés Rillón, instó a rescatar la premisa que llama a hacer de la crisis una oportunidad. “Este mes ya está jugado, pero es una maravillosa oportunidad para aprender pensando en el futuro”, acotó.
“Marzo no es por si sólo el problema. Hay todo un ciclo que comienza en diciembre con la Navidad, luego vacaciones hasta el comienzo de las clases y los gastos propios de este mes, todo este período es el que más aflige el bolsillo de los chilenos”, resumió.
En este contexto, Rillón instó a considerar marzo como el punto de partida para un reordenamiento familiar. “¿Cómo hacerlo?, comenzando a planificar porque si no toman medidas frente a este tsunami que llega todos los años, sólo queda esperar que la ola los atrape una y otra vez. Entonces lo maravilloso es que ahora pueden juntarse y empezar a programarse para salir de las deudas”, advirtió.
Como base para este nuevo esquema, el especialista entregó un primer consejo. “Piénselo dos veces antes de endeudarse para comprar algo como una forma de regalonear a su familia, con eso lo único que conseguirán es agregar presión a una situación financiera que ya es complicada y que a la larga se traducirá en más angustia. La mejor manera de manifestarles su cariño es dedicándoles tiempo y compartiendo momentos que serán mucho más valiosos y significativos para padres e hijos”, sentenció.